Peste Porcina Africana: Estrategias de Bioseguridad en Centroamérica (Parte 1)

Dentro de las diferentes enfermedades que pueden afectar la industria porcina, la peste porcina africana (PPA) representa uno de los problemas más serios. Su elevada morbilidad y mortalidad, sumadas a la ausencia de vacunas y tratamiento efectivo, representan grandes retos para el control y erradicación. En este artículo se abordará el ciclo biológico de PPA, sus diferentes tipos y la importancia de su diagnóstico temprano, de manera que permita la implementación de medidas correctivas. Se ofrecerá, además, un panorama acerca de la situación actual de la enfermedad en el mundo, sus posibles mecanismos de introducción, el impacto económico y social de la enfermedad, y la importancia de los programas de control y erradicación, así como su proceso de afectación a través de la cadena, influenciada por la biología del virus y la respuesta del sistema inmunológico al mismo.

La transmisión de este virus podría producirse por contacto directo, por los fluidos corporales de los animales o por la ingestión de material contaminado con el virus, ya sean pelajes de otros animales, insumos para la alimentación tales como la harina de carne y hueso y, por supuesto, por la introducción de productos infectados a un país, ya sea en su forma fresca como en embutidos y jamón, o en su forma seca incluyendo horneados y otros productos similares.

La enfermedad presenta, por regla general, un ciclo clínico que oscila entre 5 y 11 días, en condiciones climatológicas idóneas; además, la mayoría de las cepas virales presentan un porcentaje elevado de letalidad en los cerdos, es por esta razón que se considera a los mismos como portadores, es decir, un animal que presenta un virus activo en su organismo que todavía puede ser eliminado por los fluidos corporales.

Historia y Origen del Virus

La peste porcina africana o PPA es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a todas las especies de cerdos domésticos y silvestres. Se conoce desde finales del siglo XIX, cuando se observó por primera vez en el área del Congo, en la porción más boscosa de la zona central del continente africano. A partir de esta fecha, el virus causó varios brotes en la población porcina de este continente y en pequeñas porciones de Europa.

• El primer brote en Europa ocurrió hacia 1957, en la península ibérica.

• Desde 1970, el agente transmisor logró salir de África y extenderse a todas las partes del mundo.

• Este hecho coincide con el aumento del comercio mundial de carne porcina y sus productos; la globalización también permite el movimiento del virus a grandes distancias junto con embarques llevados inadvertidamente a través del transporte aéreo o marítimo.

Impacto Económico de la Peste Porcina Africana

Tras evaluar las consecuencias financieras directas e indirectas para el sector porcino debido a la rápida expansión de la PPA, se determinó que el perjuicio financiero total es una combinación de los siguientes costos:

  • Pérdida de ingresos por mortalidad de cerdos
  • Eliminación de cadáveres infectados no comercializables
  • Procedimientos sanitarios obligatorios
  • Costos de cierre de empresas
  • Costos de reinicio
  • Pérdidas de ingresos debido al aumento de los gastos en bioseguridad y caídas de precios de mercado.

Las estimaciones del daño financiero directo causado por la PPA a la cabaña porcina belga, recientemente erradicada, se estimaron en 41 millones de euros (unos 7,3 millones de euros a precios de 2003), que incluyen gastos en medidas de seguridad preventivas excesivas, sacrificio de animales y gastos de entierro, y la eliminación de cerdos enfermos. Las consecuencias de su persistencia en el área porcina europea generaron un volumen de negocio de hasta 2.800 millones de euros.

La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los cerdos domésticos y silvestres, ocasionando una gran mortalidad y generando severos problemas en la producción porcina. Los signos clínicos pueden variar dependiendo del método de infección, que puede ser mediante una exposición brusca, exposición leve o experimental, así como las condiciones ambientales, entre otros factores.

La forma más típica de presentar esta enfermedad es aguda

De inicio brusco con fiebre entre 41 °C y 42 °C y los principales signos observados son anorexia, apatía, piel cianótica, abortos, sangrado en la piel anterior y posterior, en la mucosa oral y nasal y en los orificios naturales. Edemas se presentan en la región de las articulaciones, en las orejas, en los párpados, en los genitales y en la región mamaria. En esta fase de la enfermedad se reportan también los signos neurológicos como ataxia, debilidad, ceguera temporal, movimientos irregulares y convulsiones.

Otra de las formas de presentación de la PPA es crónica

Se puede presentar de forma subclínica transmitiéndose de esta manera entre los animales asintomáticos, que no tienen manifestaciones severas de la enfermedad y cuya recuperación es favorable.

Los principales signos son palidez del área auricular y abdominal

En el inicio los signos son astenia, pérdida de peso, productividad moderada y hemorragias en mucosas, lesiones en piel o úlceras; posteriormente es evidente un estrechamiento de las vías respiratorias, secreción nasal y ocular, ictericia ocular y de la mucosa oral, vómitos, debilidad muscular y posteriormente la gran mayoría de los animales presentan un comportamiento más marcado. Cuando es crónica los mismos signos se observan, pero son más visibles e intensos; mientras que si es subclínica no se presentan y la muerte ocurre con cuadros agudos.

Métodos de Transmisión del Virus

El virus de la Peste Porcina Africana (PPA) tiene la capacidad de sobrevivir en tejidos animales y productos derivados, lo que propicia su transmisión por medio de la ingestión de carne infectada, huesos, productos cárnicos, vísceras, sangre y excrementos de cerdos, además de estar presente en secreciones de animales, piel, calzado y vehículos, entre otros.

Se puede dar en distintas formas, como, por ejemplo, la transmisión vertical de madre a crías a través del calostro y fluidos vaginales.

Se reporta que los macronutrientes del calostro podrían estar favoreciendo la estabilidad y sostenibilidad del virus en el periodo temprano de vida, donde se da presencia constante del virus en las secreciones nasales y excrementos. En cualquier caso, el impacto de la PPA puede verse desestabilizado o debilitado si hay una adecuada ventilación y un correcto mantenimiento de la bioseguridad.

La transmisión horizontal, que es la que se ejerce mediante el contacto animal-animal, puede ser directa, es decir, puede darse por la interacción entre ellos, usualmente en condiciones de hacinamiento, inadecuada bioseguridad en la granja o situaciones similares. En el mismo sentido, la carga infectante de animales enfermos sería fundamental para la transmisión, que puede producirse a través de secreciones corporales y fluidos acumulados.

Importancia de la Bioseguridad en la Granja Porcina

La bioseguridad implica un conjunto de procedimientos técnicos que tiene un fin: disminuir la probabilidad de que ingresen agentes infecciosos a un sistema productivo, además de eliminar rápidamente aquellos que logran ingresar.

Las medidas son aplicadas en los puntos críticos identificados en el proceso productivo, tanto en entradas, parqueos, activos e instalaciones. Con el fin de mejorar la sanidad animal e incrementar los rendimientos, la bioseguridad genera un beneficio claro y directo al disminuir, o al menos manejar, los riesgos de introducción, persistencia, propagación e impacto de los agentes infecciosos.

Así, es fundamental que un sistema de bioseguridad basado estrictamente en el movimiento de animales, materiales e insumos, busque herramientas de control como la disponibilidad de información clara y veraz sobre la condición sanitaria de las granjas de origen, procedimientos de recepción, manejo y despacho, así como un control constante del riesgo de ingreso de la enfermedad mediante planes de manejo adecuados en las instalaciones y el país en cuestión.

En resumen, la sanidad animal, el bienestar animal, el rendimiento, la rentabilidad y la disponibilidad de productos de origen animal son solo parte de las ventajas de la implementación de buenas prácticas en bioseguridad. Además, estas prácticas impulsan a los productores a desarrollar sistemas más dinámicos y estratégicos, que pueden ser evaluados y mejorados continuamente.

Para implementar una estrategia de bioseguridad efectiva en la granja, es imprescindible reconocer los elementos clave que la componen. Un plan de bioseguridad debe considerar:

La forma de entrada y salida de los productos

Así como la forma de transporte de los empleados.

El acceso a la granja

Debe estar claramente señalado y controlado. La ruta de acceso a la finca debe estar determinada y no debe haber acceso a personas ajenas a la misma.

La visita de otras personas

Como técnicos o representantes de las casas comerciales, debe estar limitada y, de ser necesario el ingreso, deberán cumplir con el respectivo protocolo. Asimismo, debe aplicarse al personal que presta servicios técnicos como mecánicos, electricistas, etc.

La desinfección de instalaciones

Para la reducción de los patógenos presentes. La mayoría de los patógenos están presentes en el ambiente externo de las instalaciones; por tanto, tener áreas externas controladas por un plan de limpieza y desinfección es importante para garantizar la no propagación de estos patógenos.

Instalaciones Definidas, Perimetradas y Separadas

Con base en la biología del hongo, bacteria, parásito o virus y en la contaminación ambiental, se recomienda desinfectar después de realizar un proceso de limpieza profunda y mantenimiento, previo a la entrada de nuevos animales.

Control de Acceso a la Granja

El control de acceso, claramente definido para personas y vehículos, es uno de los elementos clave de un plan de bioseguridad. Este plan debe incluir, entre otros aspectos, las normas generales y particularidades, los elementos de protección personal, así como las normas de acceso al predio o granja. Adicionalmente, es importante definir horarios y sitios para el acceso de personas y vehículos a la granja, así como áreas para dejar ropa externa y zapatos diferentes a los usados en el campo al momento de ingresar a las instalaciones.

Es recomendable, para el control de acceso a la granja, la construcción de una instalación de bioseguridad donde se provea un lugar de recepción y una oficina para el encargado directo de bioseguridad y una recepcionista. En esta instalación se atienden diversas solicitudes de personas ajenas a la granja.

Por último, en el control de acceso a la granja, adicionalmente a las diversas medidas, es importante que los vehículos no tengan permitido el ingreso al plantel; se deben designar vehículos para uso exclusivo interno de la granja.

Desinfección de Instalaciones

La desinfección es uno de los componentes imprescindibles de la bioseguridad en cualquier establecimiento. Para poder llevarla a cabo se debe tener acceso restringido para personas ajenas, animales, vehículos y materiales, así como establecer protocolos y pautas de limpieza y desinfección de instalaciones y equipos, especialmente los que utilizan los operarios durante su trabajo en producción, manejo y carga de lechones.

Las personas deben cambiar de ropa y calzado cuando acceden a las instalaciones. Asimismo, en las áreas de manejo de cerdos que provienen o salen de la granja, al menos un par de botas y un overol deben ser dedicados exclusivamente para esa área. Para prevenir el ingreso de patógenos, se recomienda lavar y desinfectar frecuentemente la bodega, la zona de convivencia de los operarios o cualquier área donde las personas se quiten, cambien o coloquen su ropa de trabajo. Es conveniente realizar todos los cambios de ropa y calzado de trabajo en esa zona y, junto con la limpieza y desinfección de la bodega, efectuarlos preferentemente cada semana.

Manejo de Residuos

Por lo general, a los residuos de procesos se les puede dar un uso agronómico para la mejora de los suelos, para lo cual se deben realizar monitoreos del material que se va a incorporar al suelo.

Capacitación del Personal en Bioseguridad

La capacitación del personal se ha convertido en un elemento crucial para asegurar la implementación de los planes de bioseguridad, lo que va de la mano con la investigación para identificar cuán eficientes son. Esto se logra a través de la educación y formación continua mediante actividades lúdicas que a la vez fortalezcan a los colaboradores; con ello se busca hacerlos conscientes de la importancia de la bioseguridad dentro de los procedimientos cotidianos.

Cada granja debe tener un plan de educación y capacitación estructurado, no solo para empleados nuevos, sino para la totalidad del personal, independientemente del tiempo que llevan laborando en la instalación.

Ya que frecuentemente las personas tienden a realizar acciones de forma automática, en ocasiones pueden olvidar ciertas prácticas y adoptar otras que van en contra de los lineamientos establecidos.

Monitoreo y Vigilancia Sanitaria

La vigilancia es el conjunto de actividades orientadas a la evaluación sistemática y continua de la información de salud. La implementación de un sistema de vigilancia epidemiológica permite identificar alteraciones en los indicadores de la situación sanitaria y en las condiciones de exposición frente a riesgos.

Por su parte, el monitoreo puede definirse como el proceso estructurado que permite verificar el cumplimiento de un conjunto de intervenciones programadas, así como su efectividad y eficiencia para generar los productos e impactos esperados. Se refiere a la recolección periódica de información para evaluar el progreso y detectar cambios que pueden requerir ajustes al diseño o a la ejecución del plan.

Conclusión

La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad viral que ha presentado grandes desafíos para la producción de cerdos. A partir de su llegada a América, se generaron alertas para que los países de la región implementaran estrategias de bioseguridad efectivas con el fin de prevenir la introducción y propagación de esta enfermedad. Como respuesta a esta amenaza sanitaria, se desarrollaron iniciativas regionales orientadas a la prevención y el control de la PPA en Centroamérica, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica, la bioseguridad y la cooperación entre países.

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