Buenas Prácticas en la Aplicación de Medicamentos a los Cerdos

Dentro del concepto de “buenas prácticas” en medicina veterinaria se han de incluir aspectos referidos al manejo de medicamentos en lo referente a su transporte y almacenamiento, elaboración, adaptación o formulación, administración y desecho de productos medicamentosos.

Las principales razones que justifican la aplicación de un producto medicinal son la prevención y control de la aparición de enfermedades o de las complicaciones de las mismas. Estas dos situaciones surgen normalmente por la identificación de un agente etiológico en el propio lote en el que vamos a utilizar el medicamento. En producciones intensivas, se dispone periódicamente del historial sanitario del lote de origen, así que, en base a esos datos, se pueden establecer medidas de control adecuadas.

Importancia de la Salud Porcina

La importancia de la sanidad porcina reside en que del estado de salud de nuestros animales dependerá la correcta productividad de la explotación y la obtención de productos de calidad. La ganadería porcina produce un importante volumen de alimentos en todo el mundo. En España, de los 6.460 millones de euros dedicados al gasto agrario, 1.790 millones de euros, o el 27,7 % del gasto total, corresponden a la ganadería porcina.

Teniendo en cuenta que en España el gasto en salud pública está próximo a los 9.000 millones de euros anuales, de los cuales un 5,69 % son dedicados a la sanidad animal.

La industria farmacéutica se involucra diariamente en el comercio de sus productos de forma ética, clara y pública, analizando y poniendo solución a los problemas que surgen en la explotación intensiva: desplazamiento de animales, alimentación de precisión, herramientas de trabajo para personal con una alta formación técnica, alta tecnología unida a productos especializados, poniendo a disposición carnes de gran calidad, mejor ambiente de trabajo entre granjas, mejoramientos selectivos y métodos de diagnóstico analíticos para los animales.

Tipos de Medicamentos Utilizados en Cerdos

Dentro de los tratamientos empleados para tratar o controlar enfermedades en los cerdos se encuentran los antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos, antiparasitarios y vacunas. Los antibióticos son fármacos naturales o sintéticos que evitan el crecimiento de las bacterias.

Existen diferentes grupos de antibióticos, de acuerdo con las actividades de los mismos. Existen los antibacterianos que son selectivos y actúan frente a un grupo específico de microorganismos, como es el caso de los betalactámicos y aminoglucósidos (efecto bactericida), y de los macrólidos, tetraciclinas y sulfonamidas que presentan un efecto bacteriostático (bloquean la división celular). Los antibacterianos también pueden ser clásicos, de menor espectro, o de amplio espectro, potencialmente útiles contra el conjunto de gérmenes causantes de la infección, como son la amoxicilina, la lincomicina, el florfenicol, entre otros.

Los Antiinflamatorios No Esteroideos

Se utilizan en cerdos como fármacos antipiréticos, analgésicos y antiinflamatorios en infecciones como la pleuropneumonía, la septicemia y otras infecciones secundarias a traumatismos. Sin embargo, sus acciones colaterales adversas, muy importantes, limitan su uso, como alteraciones gastrointestinales (son muy irritantes), hematógenas, sobre el sistema nervioso, anticoagulantes y nefrotóxicas, entre otras, por lo que se recomienda su administración con uso moderado.

Los Antiparasitarios

Se utilizan para combatir las infestaciones por parásitos internos o externos en los cerdos y se presentan también en diferentes formas de acción, ya sea sistémica o local, mientras que para los ectoparásitos existe un gran rango de vías de aplicación.

Las Vacunas

Son compuestos que, tras ser introducidos al organismo, originan una reacción inmunitaria activa, confiriendo protección frente a la enfermedad tras una sola aplicación de refuerzo, y diseñadas específicamente en cada país.

Antibióticos

Los antibióticos son el tipo de medicamento más utilizado en la producción porcina, exclusiva y ampliamente, con fines terapéuticos, de profilaxis y como promotores de crecimiento, en sus formas líquidas, húmedas y sólidas que incluyen fórmulas medicinales. Son sustancias que destruyen o inhiben el desarrollo de bacterias patógenas y ocasionalmente microbios no bacterianos patógenos. Si los tratamientos no se completan adecuadamente, pueden sobrevivir en bajos niveles en los tejidos microorganismos potencialmente inmunes a futuras exposiciones, transmitiendo esta resistencia a las generaciones futuras.

La administración de antibióticos se puede realizar de forma continua y a tiempos fijos con agua medicada o bien con alimentos medicados. Desde la entrada a las granjas hasta el final de la etapa, su uso más común es la administración continua con productos líquidos en forma de agua medicada.

Antiinflamatorios

Los antiinflamatorios son fármacos indicados para tratar procesos inflamatorios y dolorosos. Existen varios tipos de antiinflamatorios. En primer lugar, se destacan los esteroides a base de corticoides, los cuales poseen una elevada efectividad en procesos autoinmunitarios y/o alérgicos. Algunos ejemplos de estos tratamientos son la cortisona, hidrocortisona y dexametasona. Como segundo tipo de antiinflamatorios se encuentran los no esteroides, conocidos como AINE.

Los AINE no solo ejercen un eficiente efecto antiinflamatorio, sino que también minimizan el dolor y presentan una acción antipirética; es más, existen aquellos de acción analgésica o anestésica. Los no esteroides incluyen los medicamentos del grupo del ácido acetilsalicílico, los cuales son vetados en ciertas especies de animales destinados a la producción de alimentos.

Debido a las características propias de cada uno de los AINE y a su asociación con el uso de otros fármacos, su uso veterinario debe ser prudente y será un veterinario quien los indique con base en una correcta evaluación previa y otras características relacionadas con la presentación de los fármacos.

Antiparasitarios

El término antiparasitarios incluye un grupo variado de medicamentos utilizados para combatir las enfermedades parasitarias. Este grupo engloba los antihelmínticos, que combaten los helmintos; los endectocidas, que eliminan nematodos y artrópodos; los ectoparasiticidas, que combaten a los ectoparásitos, como ácaros, pulgas, piojos y garrapatas; y algunos fármacos utilizados para combatir a los protozoarios.

Es responsabilidad del médico veterinario detectar clínicamente a los parásitos e indicar las pruebas o estudios para confirmar el agente causante y el tratamiento específico.

Los antiparasitarios tienen diferentes formas de aplicación: vía líquida, vía sólida, aplicación tópica, combinación de varios tipos de acción, aplicación en la región afectada, aplicación en el medio ambiente o hábitat preferido, acción de largo efecto, efecto en la mucosa digestiva y actividad residual. Si el medicamento no es aplicado adecuadamente, esto generará dos situaciones adversas: que el medicamento no alcance la concentración terapéutica eficaz, por lo que no ejercerá la acción esperada; o que se logre la concentración terapéutica, pero se produzca un efecto adverso, ya que una alta concentración del principio activo puede afectar otros órganos o tejidos.

Hay que mencionar que muchas de estas moléculas antiparasitarias pueden presentar dos o más de estas características, de allí la importancia de elegir bien el medicamento que se debe aplicar.

Vacunas

Las vacunas que se encuentran en el mercado están elaboradas a partir de antígenos; esto implica que contienen una toxina, un virus o una bacteria que ha sido eliminada en el laboratorio o que se encuentra tan debilitada que causa poco o ningún daño en el tejido. La respuesta de los animales vacunados puede expresarse en términos del nivel de inmunidad conferido a los animales protegidos (cuantitativa) o en función de la protección definida a través de los resultados terapéuticos (cualitativa).

Los términos empleados son:

La dosis letal (DL) y la dosis protectora (DP) se refieren a la cantidad de antígeno necesaria para eliminar al 50 % de un grupo de animales vacunados, o a la cantidad de agentes infecciosos que puede infectar al 50 % de los animales no protegidos. Por otro lado, la dosis de infección (DI) se define como la concentración o cantidad de agentes infecciosos o toxinas requerida para infectar o provocar una enfermedad clínica en el 100 % de las poblaciones inmunizadas que presentan niveles de inmunidad definidos.

La inmunidad protectora se refiere a la defensa que se establece contra la exposición a agentes infecciosos, aquellos que tienen la capacidad de generar signos clínicos de la enfermedad.

Las vacunas se pueden clasificar según su origen, es decir, si son naturales (inoculaciones vivas) o artificiales (vacunas inactivadas). En el caso de las vacunas artificiales, la inactivación del agente infeccioso se logra a través de tratamientos térmicos extremos, productos químicos o técnicas de cultivo adecuadas. Además, se pueden considerar factores como el grado de especificidad, patogenicidad, toxicidad, susceptibilidad, efectos de cosensibilización, solubilidad, entre otros. Por ello, las vacunas pueden ser clasificadas en diferentes categorías.

La efectividad de las vacunas, al ser combinadas con otras medidas preventivas de salud, puede incrementar la probabilidad de reacciones adversas potenciales y generar una efectividad vacunal no terapéutica. Es esencial realizar un análisis serológico o cualquier otro método que permita conocer los niveles de inmunidad tras la vacunación.

Métodos de Administración de Medicamentos

El uso del medicamento indicado por el veterinario puede realizarse por diferentes vías, denominadas vías de administración. La elección de la vía más apropiada dependerá de diversos factores, entre los que se incluyen: el medicamento en cuestión, la especie animal, la edad, el estado de salud, así como las preferencias de la persona que realiza la administración.

Oral

En condiciones de campo, este es el método de administración más utilizado, sin perjuicio de que, cada vez más, se estén usando otros métodos que garantizan la eficacia del tratamiento y el bienestar del cerdo.

La mayoría de los medicamentos orales pueden ser administrados disueltos en el agua de bebida o mezclando la presentación sólida con la mayoría de los concentrados de alimento. El rendimiento de la vía oral se verá influido por factores fisiológicos, fisiopatológicos o por el manejo. En caso de que el rendimiento terapéutico sea muy bajo, debe buscarse una alternativa; la forma más sencilla es ofrecer la medicación en el agua de bebida.

Inyectable

La aplicación de medicamentos a los cerdos mediante inyección debe hacerse de acuerdo con la indicación del producto y siguiendo todas las buenas prácticas de administración del medicamento. A continuación, se detalla información acerca de los diferentes tipos de inyecciones que pueden usarse en cerdos, las posibles complicaciones que pueden surgir debido a su administración y las bacterias que pueden ocasionar infecciones postinyección. Se incluyen también sugerencias para disminuir el riesgo de inconvenientes a la hora de la elección del producto y la técnica de inyección.

Existen tres tipos de inyección que pueden utilizarse en cerdos:

• La subcutánea, donde el medicamento es inyectado entre la piel y el músculo.
• La intramuscular, donde el medicamento es inyectado dentro de un músculo.
• La intravenosa, donde el medicamento es inyectado en una vena, generando un efecto inmediato.

La elección del tipo de inyección dependerá del medicamento que se esté empleando y de la vía que se indique en el prospecto. En cerdos se utilizan habitualmente métodos de administración intramuscular sobre la región del cuello, específicamente el trapecio o el deltoides.

Otra opción es el cuádriceps. Al aplicar la inyección, el animal debe estar correctamente inmovilizado. Se recomienda sujetarlo con firmeza, evitando introducir la aguja cuando el mismo se mueve como consecuencia del dolor causado al inocular el medicamento. El uso de agujas no estériles conlleva muchos riesgos: permitir la entrada de patógenos y generar reacción tisular posteriormente. A la información aquí expuesta debe añadirse la valoración de si se trata de un medicamento de administración a largo plazo que amerite una mezcla de medicación.

Tópico

La administración tópica de un medicamento se basa en la aplicación del mismo sobre la piel o una mucosa capaz de absorber el fármaco, que provocará efectos sobre el propio organismo o sobre un microorganismo determinado. Los músculos pectorales, los muslos, el perineo, el codo, la región lumbar y la región ilíaca son algunos de los lugares que pueden ser utilizados para la administración de medicación tópica. Entre los mayores inconvenientes se encuentra el contacto directo del medicamento con el exterior y el tipo específico de piel del cerdo, que origina una menor eficacia de determinados medicamentos. La zona de aplicación suele ser lavada para prevenir que restos de productos contaminantes interfieran con el medicamento tópico o para ayudar a su absorción.

En general, existen dos tipos de tratamiento tópico: aquellos que no se absorben o no se absorben lo suficiente, y aquellos que se absorben aprovechando la vía sistémica de transporte del medicamento.

Dosis y frecuencia de administración

La dosis y la frecuencia de administración son determinantes para lograr una concentración efectiva en cada una de las especies. Las dosis y la amplitud de las frecuencias deben manejarse en un rango adecuado para obtener un efecto terapéutico o preventivo que sea superior al mínimo de las concentraciones requeridas, pero también inferior a la máxima concentración efectiva, a fin de evitar toxicidad por concentración excesiva o una concentración que no llegue a producir el efecto buscado por ser insuficiente o por mantenerse durante un tiempo escaso. Esta es una de las partes más críticas en el manejo del tratamiento de los animales.

El éxito o el fracaso del tratamiento dependerá, en gran parte, de la elección de la dosis, no solo teórica, sino también eficaz en la práctica. La dosis indispensable para obtener el efecto deseado sobre el animal enfermo debe considerarse con base en la experiencia obtenida en animales enfermos.

Manejo de la resistencia a los antibióticos

La resistencia a los antibióticos es uno de los mayores problemas de salud pública actuales a nivel mundial. Aunque la producción de alimentos de origen animal está relacionada con una de las causas del fenómeno de la resistencia bacteriana, la aplicación racional y adecuada de antibióticos puede ayudar a prevenir esta crisis de salud. En el caso de los antibióticos, los esfuerzos para controlar la resistencia a estos productos deben centrarse especialmente en disminuir su uso global y en mejorar la eficacia de las terapias antimicrobianas.

Registro y seguimiento de tratamientos

El registro y seguimiento de los tratamientos empleados es esencial para el éxito y la sostenibilidad de los mismos. Diseñar e implantar un sistema de registro y seguimiento eficaz de los tratamientos, que permita la consulta por parte de la persona que los aplica convencionalmente, aumenta su eficacia. Actualmente, con el desarrollo de los sistemas de información, estos registros, integrados con otros datos de manejo, también son accesibles a otras personas involucradas en la gestión de la explotación.

La información básica que debe estar disponible para cada tratamiento incluido en el programa es la identificación de las recomendaciones del fabricante o la prescripción del veterinario, la fecha de inicio y de finalización, el medicamento utilizado y la vía de administración. En el caso de usar la alimentación o el agua como vehículo, debe llevarse un registro diario de la materia prima o medicación específica con su contenido, peso aproximado y, en el caso de los productos veterinarios con principios activos registrados en el sector, la dosis, semanas, toneles, entre otros.

Consideraciones éticas en el uso de medicamentos

Las prácticas adecuadas de aplicación de medicamentos en la producción porcina, así como el uso responsable de los antimicrobianos, vienen motivadas por diferentes razones. Por un lado, el bienestar animal y, por otro, la salud pública. Mención especial al uso responsable del medicamento se hace dentro de la estrategia One Health, de modo que se busca que el uso de antimicrobianos en medicina humana, veterinaria y en la producción primaria conserve su efectividad en el tiempo. El desarrollo de resistencia por parte de bacterias ante un antimicrobiano puede ocurrir por un mal uso o por una mala aplicación del mismo en una especie diferente de aquella para la que fue autorizado, o por su uso en una indicación para la cual no está autorizado.

Cuando un antimicrobiano pierde efectividad, se corre el riesgo de que las personas puedan padecer enfermedades a consecuencia de bacterias resistentes a tratamientos en los que previamente se utilizaron esos mismos antimicrobianos. Es un escenario muy complejo en el que intervienen numerosos factores, tales como el control e indicaciones de sanidad veterinaria, la condición de salud, la seguridad en el uso y la salubridad del producto. Por ello, asegurar el uso correcto de estos medicamentos es una tarea que requiere del compromiso de la sanidad veterinaria y la producción primaria, la industria farmacéutica y alimentaria, así como de las universidades y de todas las partes que intervienen dentro del mundo de la producción primaria.

Impacto en la producción porcina

La utilización de medicamentos en la producción porcina puede tener un impacto significativo. Este impacto puede corresponder a pérdidas en producción cuando no se aplica ningún tratamiento ante infecciones, o a los gastos derivados de la aplicación del tratamiento, incluyendo el costo del medicamento y el costo asociado a un fallo terapéutico, como recaídas, pérdida de peso o disminución de la efectividad del producto frente al microorganismo que causa la infección.

Normativas y regulaciones

Como bien hemos mencionado anteriormente, la aplicación de medicamentos en los cerdos está regulada por un alto número de normativas y regulaciones públicas, tanto a nivel nacional como internacional. Entre los organismos más importantes a nivel internacional se encuentran la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. En el ámbito europeo destaca la Agencia Europea de Medicamentos, mientras que también participa la Comisión Europea.

Los organismos relacionados con la salud animal

Son fundamentales para garantizar el bienestar de los animales y la seguridad alimentaria. Las instituciones deben trabajar en conjunto para asegurar que se sigan las normativas y se implementen prácticas adecuadas en la administración de medicamentos. Es esencial mantener un enfoque en la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones que beneficien tanto a los animales como a la industria agropecuaria.

Capacitación del personal

La formación continua del personal es un aspecto fundamental en el desarrollo y mejora de las actividades productivas, entre ellas la adecuada aplicación de medicamentos en los cerdos. Suele ser un aspecto esencial que requiere especial atención en las explotaciones porcinas. Los conocimientos del personal pueden evolucionar a lo largo de su carrera, principalmente mediante educación formal, aunque lo más habitual es que la actualización de conocimientos surja tras enfrentarse a situaciones complejas y desconocidas en la práctica cotidiana.

Sin embargo, los avances en estos temas y la gestión de medicamentos en las explotaciones porcinas pueden requerir conocimientos e información que superan los adquiridos durante la formación básica. Por ello, la capacitación continua resulta indispensable.

Manejo del bienestar animal

El bienestar animal debe ser una prioridad en la producción porcina. La legislación vigente y las exigencias impuestas por los mercados obligan a las empresas a aplicar medidas que garanticen el bienestar animal en todas las fases de producción. Desde la llegada de los animales a la granja hasta su sacrificio, siguen un proceso estandarizado, con protocolos definidos y un control alimentario exhaustivo.

Todos los trabajadores de la empresa deben estar capacitados en las normas de manejo y en los diferentes planes establecidos con el fin de garantizar el bienestar animal y evitar situaciones de riesgo. Se deben planificar y programar los tratamientos y las aplicaciones por separado, evitando así la manipulación innecesaria de los animales.

Prevención de enfermedades

La prevención de enfermedades es una de las claves del desarrollo animal. Es importante destacar que algunas patologías no responden de forma adecuada a los tratamientos, incluso aplicando prácticas orientadas a la corrección de problemas clínicos similares, pero cuyos verdaderos causantes pueden ser distintos debido a su carácter crónico.

Por ello, en algunas circunstancias, una adecuada estrategia de manejo y medicina preventiva puede corregir problemas que no son curables mediante métodos tradicionales. No obstante, estas prácticas contribuyen a mejorar la producción y la salubridad de las granjas.

La utilización de antibióticos, que desde hace años han ido cobrando un protagonismo importante en la producción animal intensiva, y su empleo injustificado han generado serios cuestionamientos sobre su uso, dando lugar a la búsqueda de nuevos enfoques y ajustes para las diferentes situaciones actuales y futuras. Todos estos cambios obligarán a los modelos de producción a adaptarse. Cuidar y preservar la salud animal es uno de los objetivos que desde hace más de quince años debe ocupar un lugar prioritario.

Interacción con otros tratamientos

El uso de aplicaciones simultáneas de medicamentos es una práctica frecuente en el sector porcino, ya sea mediante vías enterales o sistémicas. En el caso concreto de la aplicación a través del agua de bebida o de la alimentación, se han descrito metodologías específicas con objetivos claros, como la utilización de mezclas secas, una de las formas más habituales de aplicación preventiva de antimicrobianos, especialmente en condiciones de manejo que pueden provocar reacciones adversas como el estrés o el calor en los cerdos, así como la hipertermia durante la inyección de productos de uso intramuscular.

El uso simultáneo de varios tratamientos terapéuticos, al estar los diferentes fármacos sujetos a distintos grados de absorción y eliminación, y además ser dependientes entre sí en algunos casos, puede conllevar alteraciones en la actividad de uno o de ambos medicamentos, al menos en cuanto a su tiempo de inicio o duración.

Uso responsable de medicamentos

El uso responsable y prudente de los medicamentos es crucial para asegurar que su utilización, estrictamente necesaria para el tratamiento de enfermedades en las granjas, genere principalmente beneficios y no efectos negativos directos sobre los animales, su bienestar, la salud pública o el medio ambiente. Utilizar adecuadamente los antibióticos y restringir su uso preventivo a situaciones justificadas y relacionadas con una patología comprobada ayudará a evitar el desarrollo de resistencias.

Impacto ambiental del uso de medicamentos

El uso de medicamentos en el ganado porcino ha generado preocupación en relación con el impacto ambiental derivado de su producción y utilización. Cada vez se demandan más métodos de producción que consideren el respeto al medio ambiente y reduzcan los efectos negativos sobre este, orientando el desarrollo de prácticas que minimicen dicho impacto.

En este sentido, el uso de medicamentos de liberación controlada y/o de acción prolongada, tanto frente a microorganismos como en la administración de determinados fármacos específicos dentro del ciclo de producción, representa una alternativa de interés.

Es importante considerar también la potencial producción de metabolitos activos e inactivos provenientes de los medicamentos, los cuales pueden generar residuos con impacto no solo sobre el ambiente, sino también sobre la cadena trófica debido a su posible acumulación.

Conclusiones sobre las buenas prácticas

La introducción de medicamentos en la producción porcina tiene como objetivo resolver problemas ocasionados por diversos agentes patógenos que afectan la salud y el bienestar de los animales, repercutiendo indirectamente sobre las características productivas, la calidad de los productos y la salud pública.

El uso de medicamentos debe considerarse como el último recurso dentro del conjunto de medidas preventivas y curativas destinadas al control de enfermedades.

La resolución o mejora sanitaria debe permitir valorar la adaptación del tratamiento o método frente al costo económico que supondrá resolver el problema sobre el que se actúa. Asimismo, será imprescindible comprobar exhaustivamente si el tratamiento ha logrado solucionar el problema para poder decidir posteriormente su aplicación en casos similares.

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