Dentro de las granjas donde la salud se gestiona como el principal eje del negocio, la inmunidad se erige como uno de los dos motores fundamentales del bienestar general. En este sentido, y con especial énfasis en el sistema inmunológico de los cerdos, nuestro objetivo es resaltar los factores inmunológicos clave que, en principio, deberíamos considerar para optimizar, desde una perspectiva de salud, la eficiencia de una granja de ciclo completo. Los conceptos de «inmunidad» e «intensificación de la misma» o «mantenimiento» de los niveles de inmunidad en una granja son dos nociones estrechamente vinculadas al espectro de la salud. No obstante, la correcta gestión de este aspecto nos permitirá abordar múltiples facetas de la producción de una unidad, tales como la gestión de la tasa de reemplazo, la mortalidad, los medicamentos necesarios y los registros mínimos.
Existirán diversas facetas de la gestión de la granja que se encuentran inmersas en estas consideraciones, con especial referencia a la ganadería de producción masiva. Existen ciertos factores que modifican el desarrollo del sistema inmunológico; algunos, como los factores nutricionales y protectores, o la gestión misma, estarán dentro del ámbito de acción zootécnico, mientras que otros, como los factores de higiene y de salud determinados por el agente elegido, su renovación y el establecimiento de un equilibrio entre especies, dependerán del veterinario responsable de la granja.
Importancia de la Inmunidad en Cerdos
La diarrea lleva generalmente a un aumento en la producción de cortisol, hormona inmunosupresora, que influye drásticamente en los diferentes órganos del sistema inmunológico, llevando a la inmunosupresión. Las infecciones gastrointestinales también influyen porque se reduce considerablemente la ingestión de alimento, con los efectos observados anteriormente. Las prácticas de saneamiento zootécnico, ya sea dentro del local de crianza o en los sistemas de aislamiento, así como los controles microbiológicos y parasitológicos, nos permiten tener animales libres de agentes causales que generen procesos infecciosos.
En todos los casos donde se utilicen lotes de animales, se deben revisar los programas de vacunación de origen y, en caso de necesitarlo, adecuarlos al programa específico de la granja. También es importante revisar que los animales se vacunen al nivel óptimo, ya que muchas veces se hacen aplicaciones que no garantizan la inmunidad. Tener adecuadas prácticas en la inseminación y en el manejo de maternidad, disminuir niveles de estrés, ofrecer implementos que disminuyan situaciones de peleas y factores que rompan el frágil equilibrio social en los grupos de cerdos, entre otros.
Manejo de la Alimentación
Los animales en crecimiento pueden sufrir bajadas de peso debido a la pérdida de apetito o de la capacidad de utilización de nutrientes en esos procesos de estrés que ocasionan una activación del sistema nervioso simpático.
Dependiendo del tipo de explotación, muchas granjas no presentan sistemas de alimentación multi-paso, es decir, una alimentación más pequeña y frecuente a lo largo del día. Al contrario, la mayoría de las granjas utilizan alimentadores que se llenan una o dos veces al día. Es un hecho que el número de comidas diarias afecta al estrés y a la inmunidad. El aumento de kilos por gramo consumido, índice de capacidad de utilización de nutrientes que puede sintetizar el órgano digestivo, tanto en rumiantes como en monogástricos, sucede cuando los animales tienen más tomas de alimento al día, aunque en conjunto consuman la misma cantidad de alimento. Los lechones lactantes maman sucesivas veces al día: de 8 a 14 veces al día en lactantes recién nacidos, de 4 a 6.
Las cerdas en condiciones naturales durante el período de lactancia toman alimento 4 a 5 veces al día, mientras que las cerdas alojadas en granjas tecnificadas generalmente se alimentan solo 2 veces al día.
Nutrición Balanceada
La dieta juega un papel muy importante en el desarrollo y fortalecimiento del sistema inmunológico. Para que la inmunidad del cerdo se encuentre en un nivel óptimo, es necesario que el maíz, la soya y demás ingredientes utilizados tengan la calidad adecuada para satisfacer correctamente las necesidades nutricionales. Asimismo, un aporte adecuado de proteína, aminoácidos, energía, vitaminas, minerales y ácidos grasos insaturados ayudará al cerdo a mantener un estado inmunológico favorable.
Para la fabricación de alimentos balanceados, no es suficiente un alto aporte de ejes nutrimentales. Es necesario que la calidad de los ingredientes, la humedad de mezcla, la calidad de exposición y almacenaje, el equipo de molienda y mezclado estén presentes. Algunos principios básicos permitirían lograr un alimento con calidad nutrimental, a precios accesibles y de bajo contenido tóxico.
Para ejemplificar esto, la aparente buena calidad nutricional de los ingredientes utilizados puede ser afectada por su almacenaje. Principios también aplicables al proceso de manufactura, siendo la práctica correcta la molienda o mezclado oportuno durante los procesos.
Desde la calidad de premezclas adquiridas, el paso por la exposición de la mezcla puede ser considerablemente perjudicial al nutrimento final suministrado a los cerdos. La calidad del agua es de especial importancia, al igual que las pautas de administración.
El agua es fundamental en la nutrición del ganado porcino, ya que es el vehículo de los metabolitos tóxicos que provienen de los microorganismos presentes en el agua para su multiplicación.
Suplementos inmunológicos
Control Sanitario
Para controlar los patógenos es necesaria la realización de análisis de control serológico y de las propias unidades de producción. Realizar una segunda inspección al menos cada tres meses para analizar los resultados tanto a nivel clínico como de muestreo. Dar soporte actualizado en diagnóstico y ayuda en la toma de decisiones. Para conocer mejor las fortalezas y debilidades de las gestiones técnicas, debe realizarse un análisis trimestral, así como generar informes y análisis periódicos. Seguimiento de los análisis de laboratorio, vacunas o biocidas. Formación a los empleados. Seguimiento y control de los costes y eficiencia del sistema de información y ayuda a la toma de decisiones.
Para mantener una escasa permanencia del patógeno, se puede cambiar la densidad de cerdos a una densidad menor. Reducir densidades con el uso del 70% del espacio de la nave, ya que se les permite la movilidad a los cerdos sin tanto contacto con los otros animales.
Realizar independizaciones dentro de la propia galera, modificando el diseño de esta para poder realizar una mejor gestión del manejo. Mejora en la bioseguridad, ya que el cerdo que entre no debe salir. Seleccionar y controlar el origen de los animales que entren en la granja.
Es importante reducir el estrés, el control de CO₂, temperaturas adecuadas, tipos de piso y existencia de restos orgánicos dentro de los corrales.
Evitar contaminación externa a través de los vehículos que entren en la granja. Además, la correcta elección de los productos y la utilización correcta del producto. Máximo nivel de desinfección al finalizar el ciclo. Establecer un protocolo de limpieza y desinfección al final del alojamiento.
Vacunación
La inmunización mediante la administración de vacunas es, sin lugar a dudas, la herramienta más utilizada, pero no la más efectiva, para prevenir enfermedades infecciosas. Una correcta implementación de un programa de vacunación es fundamental tanto desde el punto de vista sanitario como económico. En cada granja deben utilizarse las fórmulas que mejor se adapten a las condiciones productivas, sanitarias y económicas. El principal factor limitante a la hora de implementar un programa vacunal será el coste que supone; por ello, las vacunas utilizadas, si son inactivadas o vivas, todas en una sola dosis o con una vacuna básica y un refuerzo, junto con la estrategia de administración, ya sea individual o colectiva, deberá ser la que cubra las exigencias de la granja a un menor costo.
Otro aspecto fundamental es no olvidar nunca que las vacunas deben actuar por sí mismas en el sistema inmunitario y, a ser posible, de forma específica. Cualquier manipulación adicional del antígeno puede provocar una lesión secundaria y un cambio en las enfermedades que se padecen, por ejemplo, estrés que favorezca la reproducción del virus de la encefalomielitis. La elección de la vía de administración dependerá fundamentalmente de cuestiones técnicas y económicas. La vía intramuscular es, sin lugar a dudas, la vía de elección en animales recién destetados y/o en producción, ya que es la forma de administración que con mayor probabilidad desarrolla una respuesta inmunitaria efectiva a largo plazo. Sin embargo, la vía subcutánea o intradérmica facilita una diferenciación e implementación práctica para técnicos y trabajadores de la granja, y normalmente es menos agresiva para los animales.
Desparasitación
Es importante evitar la multiplicación de áscaris en los engordes. La eliminación de este parásito en la fase de desarrollo evitará que en la fase de engorde se vean comprometidos parámetros productivos. También puede ser interesante realizar una desparasitación estratégica en función del tipo de granja. En el caso de la aparición de problemas inmunosupresores es importante igualmente realizar un control efectivo de los Mycoplasma. Si bien mientras el animal sufre infección por M. hyopneumoniae podemos ver valores más bajos de respuesta inmunológica a vacunaciones en general contra patógenos frecuentes en las granjas industriales, los problemas de inmunosupresión generalizada en las granjas se asocian generalmente con la infección por M. hyorhinis. Estas infecciones son sutiles y no suelen despertar la alarma.
Manejo del Estrés
En granjas de cerdos, se ha observado que el hacinamiento y el ambiente ruidoso pueden ser fuentes significativas de estrés para los animales, lo que puede repercutir en la capacidad de resistencia a infecciones y en la habilidad para responder a agentes vacunales. En los cerdos, la respuesta fisiológica e inmunológica al medio ambiente a veces es compleja y no siempre es positiva. Teniendo en cuenta que el estrés ocurre en muchas ocasiones entre los cerdos, es importante que su intensidad sea baja para que la respuesta a vacunas y retos sea garantizada, sobre todo cuando se eligen estrategias de control autógeno, como el uso de autovacunas o el proceso de aerosolización.
El estrés producido por el manejo de los cerdos en la granja se da por hacinamiento innecesario, manejo desmedido al momento del destete, golpes al momento del alojamiento o traslado poco adecuado de los cerdos.
Estimulantes
Existen diferentes estimulantes para el sistema inmunológico, tales como las vacunas, pero estas darán siempre una respuesta limitada en intensidad si el estado inmunológico del animal no es el necesario. En este sentido, ciertos factores deben ser considerados a la hora de vacunar o de administrar determinado medicamento: factores genéticos, nutricionales, de manejo general, del ambiente, patológicos, de medicación y vacunación previa.
Controlar los ingresos es fundamental para cualquier programa de control de enfermedades. Si se acepta que en condiciones higiénicas un animal se prefiere exponer al sistema inmune a antígenos controlados y no a antígenos de los que no hay protección inmunitaria, se debe evitar que el animal exponga su sistema inmune a antígenos no controlados.
La política interna de bioseguridad de la granja debe limitar la entrada de patógenos mediante procedimientos internos y diligenciados, los movimientos de animales, reintroducciones, el acceso de personas y visitas, el flujo de materiales y la contaminación ambiental. Se debe limitar el acceso de los vehículos al mínimo necesario por visita y se debe controlar el tránsito humano por la granja. Existen zonas rojas, es decir, zonas contaminadas a su alrededor; zonas amarillas son zonas de tránsito controlado y zonas naranjas son zonas de baja probabilidad de contaminación.
Únicamente las medidas de bioseguridad podrían dirigirse a la eliminación o control de patologías infecciosas específicamente o de forma selectiva en granjas controladas con máxima prioridad sanitaria.
Protocolo de Bioseguridad
Se debe elaborar un plan de bioseguridad que incluya el acceso limitado para disminuir la cantidad de posibles portadores y agentes causales de contacto. El aseo en la granja es un parámetro clave, por lo que se debe desarrollar un programa, plan y normas claras para cada área, y mantener las normas mediante monitoreo constante.
Se debe trabajar sobre el control biológico de la granja, programa sanitario, incluyendo medicamentos, químicos e inmunización.
Una posible secuencia para establecer un programa sanitario incluiría el diagnóstico de la situación de partida, formulación de objetivos, elaboración de un programa seguro, designación de responsables y supervisión del proceso.
Evitar el ingreso de animales a la granja. Controlar el tráfico de personas y visitantes en la granja. Revisar y aplicar las mejores prácticas en manejo del equipo y mantenimiento.
Socializar los lineamientos para ingreso a la granja con el personal. Evaluar y ajustar formas de control de tráfico como barreras físicas, diferentes rutas y horarios de ingreso y salida. Revisar las transferencias de animales entre granjas. Los animales de reemplazo deben ser controlados sobre enfermedades.
Contar con un programa de control de roedores. Controlar animales que puedan generar riesgo sanitario. No trabajar con otras especies en cercanía a las granjas por sobreinmunizaciones o por la transmisión de enfermedades.
Desinfección de Instalaciones
La desinfección de instalaciones es la erradicación o destrucción de los microorganismos patógenos que puedan existir en una explotación ganadera. Si el objetivo es erradicar o disminuir de forma significativa la cantidad de microorganismos presentes que actúan como patógenos para el ganado, el proceso se denomina desinfección. Si el objetivo es disminuir el nivel de microorganismos hasta un nivel en el que no originen enfermedad clínica, sino que se comporten como microorganismos saprófitos, la operación se denomina limpieza. Para conseguir una desinfección adecuada es esencial realizar una correcta tarea de limpieza previa.
Existen muchos factores que intervienen en el éxito de ambas tareas, pero a continuación se describen las características más importantes de los principales agentes desinfectantes.
Lo más importante, en cuanto a la eficacia de las operaciones de limpieza y desinfección, es realizar las tareas en el sentido adecuado. El sentido correcto es el que permite finalizar las tareas partiendo de las zonas más limpias o desinfectadas hacia las más sucias o contaminadas.
La desinfección es muy importante debido a que dificulta el contagio futuro de microorganismos patógenos. Además de un programa de limpieza y desinfección adecuado, es esencial mantener un control eficaz de los desperdicios y basuras generados en la granja.
Monitoreo y Evaluación
Es importante llevar un control y seguimiento consistente de los índices inmunológicos y productivos de los cerdos mediante toma de muestras de sangre para luego ser llevadas al laboratorio donde se procede a identificar los índices inmunológicos a evaluar como nivel de leucocitos, linfocitos, monocitos y recuento diferencial y evaluación de inmunoglobulinas en suero.
Además de ello, el médico veterinario deberá seguir de cerca el comportamiento productivo y fisiológico de los cerdos en la granja, entre otros, la disminución del consumo de alimentos, número de cerdos por grupo o lote y enfermos.
Análisis de Salud
Tener conocimiento de la situación sanitaria de los cerdos bajo nuestra supervisión es fundamental para orientar las actuaciones hacia la mejora de la inmunidad del cerdo. Se debe hacer un estudio de las poblaciones animales, es decir, un estudio epidemiológico, para poder identificar factores zootécnicos que influyan en la salud del animal.
Posteriormente, los datos contemplados son clave para extrapolar esta información a nivel individual, ya que si se observa que el 20-40% de lechones de la granja tiene diarreas post-destete, se puede visualizar una granja con esa proporción afectada, pero también identificar individuos sanos que pueden pasar desapercibidos.
No evaluar o no tener conocimiento sobre la situación sanitaria es inconcebible desde un buen criterio técnico y profesional. La ausencia de esta información puede llevar a plantear actuaciones sin estar contrastadas con la realidad y puede conllevar consecuencias.
Evaluación de Rendimiento
Los conceptos relativos al rendimiento inmunológico máximo deben ser claros tanto para el productor como para todo el personal de campo. Comprender los procesos fisiológicos apropiados y las prácticas de manejo necesarias puede facilitar la detección temprana de cambios atípicos, así como una respuesta correcta y la rectificación de esa situación.
Esto a menudo se traduce en la adecuada protección de los esquemas de vacunación y/o tratamientos farmacológicos. Sin lugar a duda, uno de los principales desafíos en cualquier empresa porcina es la educación del personal operativo; más allá de la valoración personal de cada trabajador, es imperativo que los directores técnicos o el propietario de la granja refuercen debidamente esta capacitación.
El personal debe estar capacitado para conocer qué medidas preventivas se pueden aplicar, cuáles son sus efectos y consecuencias, qué procesos subyacen a cada práctica de manejo y cómo cada detalle puede alterar el equilibrio del sistema inmunológico del cerdo, orientando la producción hacia la supervivencia en lugar del crecimiento.
Tendencias Futuras en Inmunidad Porcina
Teniendo en cuenta el complejo panorama al que se enfrenta la industria porcina, tiene sentido que los cerdos nazcan con la mayor cantidad de inmunidad posible. En Europa, la reducción del uso de ZnO en alimentos, especialmente en cerdos destetados, ha aumentado el interés en la mejora de la inmunidad pasiva. En las circunstancias actuales, cualquier innovación de productos para aumentar la inmunidad ofrecerá un beneficio significativo a la industria.
Una vez más, el objetivo es optimizar el número de lechones destetados de calidad que aseguren a los productores lograr un peso corporal final correcto hasta la fecha de sacrificio. El desafío ya no es maximizar la tasa de crecimiento de estos cerdos, sino equilibrar este parámetro con otros, como la calidad de la carne en términos de magro y la ausencia de desviaciones de la canal, enfocados en cumplir con las exigencias del mercado: producción de carne de cerdo de calidad en cumplimiento con el bienestar animal y normativas medioambientales.
Conclusión
Mejorar la inmunidad de una explotación porcina es una labor de todas las etapas del ciclo productivo. El principal objetivo será mantener controlados y/o eliminados del medio los factores más desafiantes, de forma que el animal no vea comprometidos sus recursos vitales defendiéndose de múltiples enfermedades o patógenos, sino que pueda focalizarse en la fase productiva en sí.
Entendiendo que el concepto de inmunidad implica muchos factores a tener en cuenta, siempre se ha de ver como una cadena de valores y será el valor más bajo el que limite el estado sanitario del cerdo, de ahí la importancia de conocer y tener en cuenta este parámetro. Cada vez cobra más importancia el concepto de bienestar y salud animal.
Disponer de cerdos con una inmunidad suficiente generará beneficios tanto a corto como a largo plazo.
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