La aparición de la peste porcina africana (PPA) exige la adopción de protocolos de bioseguridad, tanto anticipatorios como reactivos. Desafortunadamente, el comportamiento humano, a menudo impredecible, puede influir en la amplificación y propagación de brotes. En caso de detección de PPA, es fundamental realizar una investigación exhaustiva de las zonas circundantes y restringir la circulación antes de que se produzca la despoblación animal. La propagación terrestre del virus de la PPA se produce generalmente mediante el transporte de cerdos infectados y material contaminado. Por lo tanto, primero se deben implementar protocolos de bioseguridad destinados a limitar la migración humana, seguidos de la adopción de los protocolos recomendados. Además, es crucial desarrollar e implementar planes de contingencia compatibles con la toma de decisiones en ambos casos: la propagación o la contención del brote.
Los planes deben incluir la adopción de medidas in situ para garantizar la seguridad tanto de los trabajadores a cargo de la operación como del público en general. Las medidas técnicas y sanitarias diseñadas para mitigar las vías de transmisión también deben formar parte de estos planes.
Un elemento clave de la planificación de contingencias consiste en impartir capacitación en bioseguridad a los productores y al personal en las instalaciones. Además, los protocolos de sacrificio y confinamiento deben ser claros para el personal en todo momento, estar disponibles para su revisión y ser visibles en un lugar accesible donde los trabajadores acuden regularmente para desinfectar sus equipos.
También se podrían considerar las tecnologías inteligentes. Los inversores pueden obtener fácilmente cámaras de circuito cerrado de televisión para monitorear las instalaciones porcinas después del horario de trabajo del personal. Actualmente, varios programas permiten a los usuarios monitorear sus instalaciones de forma remota. De esta manera, se puede contribuir a la prevención de un brote de PPA si se logra documentar que una empresa en particular ha violado los protocolos de bioseguridad.
La coordinación y colaboración interinstitucional son fundamentales para alcanzar un nivel óptimo de bioseguridad en las granjas y, por consecuencia, una producción agrícola económica y eficiente.
El trabajo en equipo con las autoridades oficiales, tanto de salud pública como de salud animal, es un gran indicativo de la transparencia de una empresa e importante salvaguardia para la salud pública, el bienestar animal y la libre movilidad de productos agropecuarios. También es de gran ayuda contar con las direcciones y teléfonos de instituciones que pueden ser requeridas para atender sucesos anormales que generen alertas, provenientes de denuncias anónimas de distintas partes locales o internacionales.
Un contacto directo y permanente con las oficinas correspondientes, los departamentos encargados de la gestión de información y los organismos de apoyo contribuye a la seguridad de la producción antes y después de la entrada de productos pecuarios bajo vigilancia sanitaria.
Uso de Tecnología en Bioseguridad
Los avances de la tecnología de información y comunicación han revolucionado la creación de plataformas digitales y aplicaciones para diferentes sectores de la economía. Estos sistemas permiten un flujo constante de información entre productores, industriales y autoridades del Estado; facilitan la elaboración de planes de trabajo y el establecimiento de protocolos especiales, además de permitir la generación de informes, reduciendo así costos y tiempo.
El impacto de la utilización de los Sistemas de Monitoreo de Bioseguridad se hace evidente al recorrer los diferentes lineamientos que establece la Estrategia Regional de Manejo de la PPA, la cual señala: “Dentro de la vigilancia epidemiológica y vigilancia de recursos genéticos, acelerar la implementación de tecnologías de detección de patógenos para cumplir con las metas de diagnóstico y detección de patógenos a nivel país y regional”.
Además, se menciona que “los gobiernos de la región están comprometidos a proporcionar la infraestructura y equipos necesarios para realizar diagnósticos en situaciones de emergencia y poder ejecutar planes de contingencia a la brevedad”.
Lecciones Aprendidas de Brotes Anteriores
La Peste Porcina Africana (PPA) es considerada una de las enfermedades más importantes de la porcicultura, a pesar de los numerosos esfuerzos realizados a lo largo de la historia para su control. Un brote severo de PPA puede generar pérdidas económicas significativas para el sector porcino, evidenciando el fuerte impacto de la enfermedad a nivel productivo y macroeconómico.
La enfermedad presenta aspectos importantes que deben destacarse:
• La intervención realizada por el sector de la salud pública veterinaria en todo el mundo con relación a la protección y manejo del ganado.
• El impacto epidemiológico y económico de sus consecuencias, así como la influencia de otros factores que pueden interactuar o formar parte activa del proceso de propagación de la enfermedad dentro del hato.
Recomendaciones para Productores Porcinos
En las granjas de cerdos, la bioseguridad es una parte fundamental que debe ser considerada en la prevención, control y erradicación de la Peste Porcina Africana. La aplicación correcta y permanente de prácticas de bioseguridad garantiza que la enfermedad no penetre en la granja y, sobre todo, ayuda a evitar su propagación fuera de ella en caso de presentarse un caso positivo.
Se recomienda:
• Contar con el servicio de un asesor veterinario y mantener comunicación constante con las autoridades sanitarias del país.
• Restringir la entrada de personas ajenas a la granja; únicamente deben ingresar aquellas estrictamente necesarias y siempre cumpliendo los protocolos establecidos.
• Señalizar y orientar sobre la movilización del personal dentro de las instalaciones.
• Cada persona ajena a la granja debe llenar una hoja de registro donde se especifique la justificación de su ingreso, quién autoriza el acceso, su origen y si ha estado en contacto con otras granjas o animales.
• Contar con estaciones de lavado, desinfección y secado para los camiones que transportan cerdos al rastro.
• Contar con un área específica para el manejo de cadáveres.
• Asignar herramientas y equipos para uso exclusivo en cada área de la granja.
• Mantener un manejo estricto del sistema «Todo Dentro, Todo Fuera».
• Realizar limpieza y desinfección profunda de las instalaciones desocupadas y medir el grado de limpieza obtenido.
• Asignar uniformes u overoles con diferentes colores según el área de trabajo.
Aspectos Legales y Normativos
La formulación de normas legales sanitarias es un proceso susceptible a la influencia de diferentes factores y grupos de interés que se articulan a partir de distintos tipos de lobbies relacionados con la producción, el comercio y el consumo de productos de origen animal. En este sentido, a nivel regional, los principales países productores y exportadores de productos derivados del cerdo generan mayores expectativas sobre la elaboración de normas de libre comercio que impliquen la disminución de requisitos superfluos al propio objetivo de la norma, mientras que otros países mantienen enfoques más restrictivos en función de sus necesidades sanitarias.
En ese orden de ideas, y coincidiendo con varios países que forman parte de la comunidad centroamericana, se manejan diferentes aspectos jurídicos relacionados con la sanidad animal y las medidas sanitarias antes de la emisión de leyes nacionales.
Estas disposiciones forman parte de los estándares oficiales de sanidad animal del mercado, asegurando que sean aplicables en igualdad de condiciones tanto para el exportador como para el productor nacional.
Perspectivas Futuras en la Lucha contra la Peste Porcina Africana
La Peste Porcina Africana (PPA) es una de las enfermedades más devastadoras de los cerdos domésticos y silvestres. Esta enfermedad ha amenazado seriamente la producción nacional de carne porcina, los sistemas de seguridad alimentaria y los mecanismos de protección sanitaria. Asimismo, ha evidenciado la vulnerabilidad de los sistemas de producción porcina frente a la PPA en el primer eslabón de la cadena de abastecimiento, además de reactivar el modelo de “áreas libres de enfermedades” como una de las estrategias mediante las cuales el Estado y las industrias cárnica y agroalimentaria buscan salvaguardar la producción, comercialización y consumo.
El desarrollo de una vacuna eficaz, segura y duradera contra la PPA sería la forma más efectiva de controlar la enfermedad, mejorando el estado sanitario de los jabalíes y contribuyendo al control de sus poblaciones. Ante el panorama actual, diversos especialistas coinciden en que la mejor forma de controlar la enfermedad en la región, y particularmente en las áreas libres de PPA, es el fortalecimiento de las capacidades de respuesta institucional previstas en la normativa vigente.
Asimismo, se considera prioritario impulsar la investigación para apoyar a las regiones afectadas, a los países de Centroamérica y a la Comunidad del Caribe (CARICOM), en el establecimiento de sistemas de trazabilidad animal y en la implementación de normativas que establezcan medidas fitosanitarias y de sanidad animal para el control de enfermedades infecciosas, así como para regular el movimiento de productos y subproductos de origen animal.
Conclusión
La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad viral que ha presentado grandes desafíos para la producción de cerdos. A partir de su llegada desde 2018 a América del Sur, específicamente a Brasil y luego a Paraguay, se generaron alertas para que los demás países de la región implementaran estrategias de bioseguridad efectivas con el fin de prevenir la llegada de esta enfermedad a sus territorios, dado que hasta ese momento se producía y comercializaba una parte importante de la carne consumida en la región.
A raíz de ello, se constituyó el Proyecto Regional de Prevención y Control de la Peste Porcina Africana en Centroamérica.
Este trabajo presenta parte de las actividades desarrolladas y aprobadas por dicho proyecto para algunos países integrantes del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y de la región. La información fue obtenida mediante entrevistas, encuestas a técnicos de diferentes países y la recopilación de datos relacionados con la situación de la producción porcina y la PPA en cada nación participante. Asimismo, se consideraron programas y actividades de bioseguridad promovidos por los distintos Ministerios de Agricultura, Ganadería y Alimentación, los cuales han identificado a la PPA como una amenaza latente para el sector.
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