El lechón que registras como “aplastado” empezó a morir mucho antes… y casi siempre se pudo evitar.
Por Edi Castellanos · MASPORCICULTURA
Dato de campo: hacer que un lechón ingiera al menos 200 ml de calostro en sus primeras 8 horas de vida reduce a la mitad la mortalidad durante la lactancia.
200 ml. 8 horas. Esa es la diferencia entre un lechón que llega al destete… y uno que termina en el registro de bajas.
— Medición propia, Edi Castellanos, MASPORCICULTURA
Déjame contarte algo que he visto repetirse muchas veces en más de 30 años de granja.
Llegas temprano a maternidad. El parto fue de noche. Ves una camada bonita, parejita, de 14 lechones… y uno quieto, en la esquina, debajo de la cerda. El encargado lo anota en la hoja: “aplastado”. Y ahí termina la historia.
Pero no, ahí no termina. Ese lechón no murió por mala suerte. Lo más probable es que nació débil, no alcanzó a tomar suficiente calostro en sus primeras horas, se enfrió, buscó calor pegado a su mamá… y ella se echó encima. El registro dice “aplastado”. La verdad es que empezó a morir mucho antes.
Ahora hagamos cuentas, porque aquí es donde duele. Ese lechón ya estaba pagado. Pagaste la cerda, sus 114 días de gestación, el alimento, las vacunas, la inseminación y la mano de obra. Cuando muere, todo ese costo se lo cargas a los que sí llegan al destete.
Y no hablamos de uno o dos. En muchas granjas de Latinoamérica la mortalidad predestete llega hasta el 15% de los nacidos vivos. En una granja de 500 cerdas, eso puede ser más de 2,300 lechones al año que nunca llegan a venderse.
La buena noticia es que la mayoría de esas muertes se puede evitar. No con equipos caros, sino con manejos sencillos, bien hechos y en el momento exacto. Pero antes de hablar de soluciones, entendamos bien cuándo y por qué mueren los lechones.
Cuándo y por qué mueren los lechones
La mortalidad en maternidad no se reparte igual en toda la lactancia. Hasta el 60% de las muertes ocurre en las primeras horas de vida, y el aplastamiento es la causa principal en ese periodo. Por eso las primeras 72 horas definen el resultado de toda la camada.
Las causas más comunes son:
- Aplastamiento:la cerda se echa sobre el lechón. Es la causa número uno en los primeros días.
- Inanición:el lechón no logra mamar suficiente calostro ni leche.
- Hipotermia:el lechón nace mojado y pierde temperatura rápido. Una temperatura rectal menor a 38 °C indica baja viabilidad.
- Bajo peso al nacer:entre 10% y 15% de los lechones nacen con menos de 1 kg, y su mortalidad suele superar el 50%.
- Diarreas: coli, clostridios, rotavirus o DEP, sobre todo cuando el lechón tomó poco calostro.
Lo que pocos ven: estas causas casi nunca van solas. Un lechón que nace débil o de bajo peso mama menos, se enfría, se mueve más lento y termina aplastado. En el registro aparece como “aplastado”, pero el problema empezó antes: era un lechón de baja vitalidad. Si solo atacas el aplastamiento, atacas el síntoma y no la causa.
Por eso decidí escribir este artículo. Después de tantos años caminando salas de maternidad, estoy convencido de que la mortalidad de lechones no es mala suerte ni “algo normal del negocio”. Es el resultado de lo que hacemos, o dejamos de hacer, en las primeras horas de vida.
Aquí te comparto las 7 claves que, en mi experiencia, marcan la diferencia. No es teoría de escritorio: son manejos que puedes empezar a aplicar mañana mismo en tu granja.
7 claves para reducir la mortalidad de lechones
1. Asistencia en el Parto: Participar y Actuar de Principio a Fin
Hay una diferencia enorme entre ver un parto y asistirlo. Ver es pasar por el pasillo, echar un ojo y seguir con otra cosa. Asistir es estar ahí, con las manos listas, desde que nace el primer lechón hasta que sale la placenta.
Y esa diferencia se paga caro. Los lechones que nacen al final de un parto largo llegan cansados, con poco oxígeno y con menos fuerza para pelear por una teta. Son los que después aparecen como “aplastados” o “débiles”. Un parto exitoso debe durar menos de 5 horas, y cada hora extra aumenta el riesgo de nacidos muertos.
Antes del Parto: Prepárate para Ganar
La asistencia empieza antes de que la cerda puje:
- Paridera lista:limpia, desinfectada, seca y con la fuente de calor del lechón encendida antes del parto, no cuando ya nacieron.
- Kit a la mano:papel o polvo secante, hilo y tijeras desinfectadas, yodo para el ombligo, guantes, lubricante y la hoja de registro.
- Identifica a las cerdas de riesgo:primerizas, cerdas viejas, cerdas muy gordas, camadas grandes y las que tuvieron partos largos antes. A esas hay que vigilarlas más de cerca.
Durante el Parto: Vigila, Mide y Decide
Revisa cada cerda cada 30 a 40 minutos, y cada 20 minutos a las de alto riesgo. Tu mejor aliado aquí es el reloj: el intervalo normal entre un lechón y otro es de 15 a 20 minutos. Si pasa más tiempo sin que nazca el siguiente, hay que actuar.
Pero actuar no significa meter la mano de inmediato. Primero, sigue estos tres pasos:
- Observa si hay contracciones.Fíjate si la cerda está pujando. Si puja con fuerza y el lechón no sale, puede haber uno atorado o mal acomodado. Si no puja, el útero se está cansando y necesita ayuda.
- Masajea la ubre.Un masaje en la ubre estimula a la cerda a liberar su propia oxitocina, la hormona que provoca las contracciones. Es la forma más natural de reactivar el parto.
- Levanta a la cerda y cambia su posición.Haz que se ponga de pie y que se vuelva a echar, de preferencia del otro lado. El movimiento ayuda a reacomodar a los lechones dentro del útero y a que el parto vuelva a avanzar.
Si después de esto el parto sigue detenido, entonces sí toca evaluar otras medidas. Y aquí hay dos reglas de oro:
- La intervención manual es el último recurso.En una granja bien manejada no debería pasar del 8–10% de las cerdas. Cada tacto innecesario estresa a la cerda y puede frenar sus propias contracciones.
- La oxitocina no es de rutina.Solo se usa cuando se confirma que las contracciones son débiles, y siempre con criterio veterinario. Dosis altas, lejos de ayudar, pueden aumentar los nacidos muertos.
Al Nacer: Los Primeros 60 Segundos
Cada lechón que nace necesita cinco cosas, en este orden:
- Respirar:límpiale nariz y boca de membranas y líquidos.
- Secarse:sécalo de inmediato con papel o polvo secante. Un lechón mojado pierde calor muy rápido.
- Cuidar el ombligo:liga, corta y desinfecta el cordón con instrumental limpio para cada lechón.
- Calor:llévalo a la zona caliente, entre 32 y 34 °C (36 °C si es de bajo peso).
- Calostro:acércalo a la ubre lo antes posible.
Si un lechón nace sin fuerza, con poca respiración, no lo des por perdido. Se puede reanimar. Hay reportes de que darle oxígeno durante 20 minutos tras el nacimiento reduce la mortalidad del primer día hasta en un 75%.
Errores que Veo con Frecuencia
- Dejar los partos de la noche sin nadie que los atienda.
- Encender la fuente de calor cuando ya nacieron los lechones.
- Meter la mano “por si acaso”, sin que el parto lo necesite.
- Aplicar oxitocina a todas las cerdas por costumbre.
- No anotar a qué hora empezó el parto. Sin ese dato, no sabes si va bien o mal.
Un consejo de campo: anota la hora de inicio y cuánto tardan en nacer los primeros 4 o 5 lechones. Ese ritmo te dice desde temprano si el parto va a ser largo, y te da tiempo de actuar antes de que sea tarde.
Observar no es asistir. Asistir es estar ahí, de principio a fin.
2. Calostramiento Dirigido: 200 ml en las Primeras 8 Horas
El calostro no es solo “la primera leche”. Le da al lechón dos cosas que no puede conseguir de ninguna otra forma.
Beneficio 1: Inmunidad, su Escudo contra las Enfermedades
Este es el más importante. El lechón nace prácticamente sin defensas, porque la placenta de la cerda no deja pasar anticuerpos. Todo lo que necesita para defenderse le llega por el calostro.
Esos anticuerpos lo blindan contra los agentes patógenos de la granja (E. coli, clostridios, rotavirus y otros) y lo protegen a lo largo de toda la lactancia. Y su efecto va más allá: un lechón bien encalostrado llega al destete más fuerte y mejor preparado para enfrentar los retos sanitarios de esa etapa.
Pero hay un detalle crítico: el intestino del lechón solo puede absorber esos anticuerpos durante las primeras horas de vida. Después, la puerta se cierra. Y lo que no entró a tiempo, ya no entra.
Beneficio 2: Energía para Sobrevivir las Primeras Horas
El lechón nace con muy poca energía de reserva, y lo poco que tiene se le acaba en pocas horas. El calostro, rico en grasa y azúcares, es el combustible que le permite mantener su temperatura, moverse y pelear por una teta. En la siguiente clave vas a ver qué tan poca es esa reserva.
Mi Protocolo
Por eso mi recomendación es clara: cada lechón debe ingerir al menos 200 ml de calostro en sus primeras 8 horas de vida. No en 24 horas, no “cuando pueda”: en 8.
A eso le llamo calostramiento dirigido: no dejar el calostro a la suerte de cada lechón, sino asegurarlo uno por uno. En camadas grandes ayuda mucho el encalostramiento dividido: apartas por un rato a los lechones más grandes que ya mamaron, para que los pequeños tengan la ubre para ellos solos.

Los resultados hablan solos:

Gráfica 1. Índice de sobrevivencia de lechones en maternidad, antes y después de implementar calostramiento dirigido. Fuente: base de datos propia, Edi Castellanos.
Entre enero y septiembre de 2016, sin protocolo dirigido, la sobrevivencia en maternidad se mantuvo estancada alrededor del 93%. A partir de octubre de 2016 se implementó el calostramiento dirigido, y el índice subió mes tras mes hasta estabilizarse en 96–97% durante 2017.
Visto desde la mortalidad, el cambio es todavía más claro: pasó de cerca del 7% a cerca del 3.5%. Se redujo a la mitad. Y no fue un pico aislado: se sostuvo en todos los meses de 2017.
3. Temperatura: Evita a Toda Costa que el Lechón se Enfríe
Aquí hay un dato que pocos conocen. Compara las reservas de energía con las que nace un bebé humano y con las que nace un lechón:

Tabla 1. Reservas energéticas al nacimiento: bebé humano frente a lechón. Elaboración propia, Edi Castellanos.
El lechón nace con 12 veces menos energía de reserva que un bebé humano. Casi no tiene grasa, y lo poco que tiene se le acaba en pocas horas. Para él, el frío no es una simple incomodidad: es una amenaza de muerte.
Ahora ponte en su lugar. Nace mojado, con 38.5 °C de temperatura corporal, y cae en un piso mucho más frío que el vientre de su madre. Con tan poca reserva, cada grado que pierde lo paga con energía que no tiene.
Y aquí está el dato que debe quedarse grabado en cada persona que trabaja en maternidad: un lechón que baja de 36.5 °C tarda casi un día entero en recuperar su temperatura, y la mayoría muere antes de lograrlo.
El frío arma un círculo del que el lechón casi nunca sale solo: se enfría, pierde fuerza para mamar, no recibe energía, se enfría más… y termina arrimado a la cerda, buscando calor justo donde lo van a aplastar.
Por eso no hay negociación: secarlo de inmediato, darle calor desde el primer minuto y asegurar su calostro cuanto antes. Un lechón caliente y bien encalostrado tiene con qué pelear. Uno frío, no.
Cómo Lograrlo: Dos Ambientes en la Misma Paridera
La cerda y el lechón necesitan ambientes diferentes. La sala de partos debe estar entre 18 y 22 °C para la cerda, y la zona del lechón entre 34 y 37 °C al momento del parto. Un lechón con frío busca calor pegado a la madre, y ahí es donde muere aplastado. Si el nido está caliente y seco, el lechón se aleja de la cerda cuando no está mamando.
4. Lechones de Bajo Peso: Identificarlos y Rescatarlos a Tiempo
En casi todas las camadas hay uno, dos o tres lechones que nacen en desventaja. Más chiquitos, más flacos, con menos fuerza. Entre el 10% y el 15% de los lechones nacen con menos de 1 kg, y en ese grupo la mortalidad suele superar el 50%.
Dicho de otra forma: si no haces nada especial por ellos, la mitad no llega al destete. Y la mayoría de esas muertes ocurre en los primeros días.

Por Qué Son Tan Vulnerables
Acuérdate de la Tabla 1. Si un lechón normal ya nace con 12 veces menos energía de reserva que un bebé humano, imagínate uno de bajo peso. Todo le juega en contra:
- Menos reservas:se le acaba la energía más rápido.
- Se enfría más rápido:entre más pequeño es un cuerpo, más calor pierde en proporción a su peso.
- Pierde la pelea por la teta:sus hermanos más grandes lo desplazan y toma menos calostro.
- Nace más cansado:tiene más riesgo de sufrir falta de oxígeno durante el parto.
Poco calostro, poca energía, frío y debilidad. Es el mismo círculo que ya vimos, pero empieza con ventaja en su contra.
Cómo Identificarlos
No puedes rescatar a un lechón que no sabes que está en riesgo. Por eso, en el parto:
- Revisa cada lechón al nacer.Con una báscula, o con el ojo entrenado de quien atiende partos, separa a los que están por debajo de 1 kg.
- Márcaloscon un creyón para que todo el equipo sepa quiénes necesitan atención extra en los siguientes turnos.
- Vigila su temperatura.Un lechón con temperatura rectal por debajo de 38 °C ya está dando una señal de alarma.
Plan de Rescate
- Calor inmediato.Sécalo bien y ponlo en la zona más caliente del nido. Para estos lechones, la meta es 36 °C, un poco más que para el resto.
- Calostro asegurado.Acércalo a las tetas delanteras, que suelen producir más, y usa el encalostramiento dividido para que no compita con los grandes. Si no tiene fuerza para mamar, dale calostro ordeñado de la cerda con jeringa.
- Revisión frecuente.Durante las primeras 24 horas, revísalo varias veces. Comprueba que esté mamando, que tenga la panza llena y que no esté frío ni temblando.
- Ubícalo donde pueda competir.Cuando ya tomó calostro de su madre, puede pasar a una camada de lechones de su mismo tamaño. Eso lo vemos a fondo en la siguiente clave.
El Origen del Problema Está en la Gestación
Aquí va algo importante: el lechón de bajo peso no se hace en maternidad, llega así desde la gestación. Camadas muy numerosas, cerdas que llegan al parto en mala condición corporal o una alimentación mal ajustada en el último tercio de la gestación aumentan el número de lechones pequeños.
Si en tu granja nacen más del 15% de lechones con menos de 1 kg, no basta con rescatarlos en maternidad. Hay que revisar qué está pasando antes del parto.
Un consejo de campo: anota en tu hoja de parto cuántos lechones de bajo peso nació cada cerda. En pocos meses vas a ver si el problema está en ciertas cerdas, en ciertos partos o en todo el hato.
Rescatar a un lechón pequeño es necesario. Evitar que nazca pequeño es todavía más rentable.
5. Igualación de Camadas: Cada Lechón en su Lugar y a su Tiempo
Con las cerdas de hoy pasa algo que hace 20 años casi no veíamos: nacen más lechones que tetas disponibles. Una cerda con 16 nacidos vivos y 14 tetas funcionales ya empieza la lactancia con dos lechones de más. Y esos dos casi siempre son los más chiquitos.

La teta es el plato de comida del lechón. Si no tiene teta propia, no come. Y si no come, ya sabes cómo termina.
Por eso la igualación de camadas no es un manejo opcional. Es la forma de asegurar que cada lechón tenga su teta y compita contra hermanos de su mismo tamaño.
El Momento Correcto: Entre las 12 y 24 Horas
El reloj manda, igual que en el parto:
- Ni antes:el lechón primero tiene que tomar el calostro de su propia madre. Si lo mueves antes, le quitas sus primeras defensas.
- Ni después:pasadas las primeras 24 horas, cada lechón ya “eligió” su teta. Un lechón nuevo llega a pelear un lugar que ya tiene dueño, y pierde.
La ventana ideal es entre las 12 y 24 horas después del parto. Ya tomaron calostro de su madre, y el orden de tetas todavía no está definido.
Cómo Hacerlo Bien
- Cuenta las tetas funcionales, no las tetas.Revisa la ubre de cada cerda. Una teta ciega, invertida o lastimada no da leche, aunque esté ahí.
- Nunca dejes más lechones que tetas funcionales.Es la regla de oro. Un lechón de más no es un lechón extra: es un lechón en riesgo.
- Agrupa por tamaño.Grandes con grandes, pequeños con pequeños. Así nadie compite en desventaja. A los pequeños ubícalos con una cerda de buena producción de leche y tetas fáciles de alcanzar.
- Mueve lo mínimo indispensable.Una sola vez, entre cerdas que parieron el mismo día y dentro de la misma sala. Cada movimiento estresa al lechón y aumenta el riesgo de pasar enfermedades de una camada a otra.
- Registra cada adopción.Anota de qué cerda salió y a cuál llegó cada lechón. Sin ese dato, tus registros de producción por cerda no sirven.

¿Y Si Sobran Lechones?
Cuando nacen más lechones de los que caben en todas las cerdas de la sala, la solución es una cerda nodriza: una cerda en buena condición y con buena producción de leche que recibe a esos lechones extra. Es una herramienta valiosa, pero se debe planear con criterio y no usarse como rutina para tapar problemas de otro lado.
Errores que Veo con Frecuencia
- Igualar al segundo o tercer día, cuando el orden de tetas ya está hecho.
- Mover al mismo lechón varias veces “hasta que se acomode”.
- Pasar lechones entre salas, rompiendo la bioseguridad.
- Dejar 16 lechones con una cerda de 13 tetas funcionales “a ver si aguantan”.
- Mover lechones que todavía no han tomado calostro de su madre.
Un consejo de campo: haz la igualación como un manejo programado, a la misma hora todos los días y con la misma persona responsable. Cuando se hace “cuando hay tiempo”, siempre se hace tarde.
Igualar no es mover lechones de un lado a otro. Es darle a cada uno la oportunidad real de llegar al destete.

6. Condición Corporal de la Cerda: La Fábrica de Leche que Nadie Mide
Hasta aquí hemos hablado del lechón. Ahora hablemos de quien lo alimenta.
Una cerda moderna puede producir hasta 20 litros de leche al día. Es un esfuerzo enorme. Y cuando lo que come no le alcanza para producir esa leche, la cerda hace lo único que puede hacer: se “come” a sí misma. Saca energía de su propia grasa y de su propio músculo para seguir alimentando a su camada.
Un poco de desgaste es normal. El problema es cuando se pasa de la raya.
Cuando la Cerda Pierde Demasiado
La pérdida de peso en lactancia se vuelve crítica cuando supera el 10 a 12% del peso que tenía la cerda al parto. A partir de ahí, las consecuencias se pagan en dos tiempos:
- En esta lactancia:produce menos leche. Sus lechones crecen menos, se debilitan, pelean más por la teta y quedan más expuestos al aplastamiento y a las enfermedades.
- Después del destete:tarda más en volver a celo, tiene menor tasa de concepción y su siguiente camada suele ser más pequeña y menos pareja.
Por eso siempre lo digo: el problema no termina al destete. Una mala lactancia de hoy es una mala camada de mañana.
Las Primerizas: El Grupo de Mayor Riesgo
Si hay un grupo que merece atención especial, son las cerdas de primer parto. Todavía están creciendo, comen menos y tienen menos reservas. En ellas, los efectos negativos aparecen incluso con pérdidas menores al 10%.
Es la razón detrás de la famosa caída de la segunda camada: una primeriza que se desgastó de más en su primera lactancia llega a su segundo parto con menos lechones de los que debería tener.
Qué Hacer en tu Granja
- Que llegue bien al parto.Ni flaca ni gorda. Una cerda flaca no tiene reservas de donde sacar, y una cerda gorda come menos durante la lactancia.
- Que coma todo lo que pueda en lactancia.Agua limpia y abundante, alimento fresco repartido en varias comidas al día y una sala sin exceso de calor, porque el calor le quita el apetito.
- Mide su condición corporal al parto y al destete.Es la única forma de saber cuánto perdió realmente cada cerda.
- Usa esos datos para corregir.Ajusta la alimentación de la siguiente gestación y pon atención especial a las que perdieron de más, sobre todo si son primerizas.
El punto 3 es donde casi todas las granjas fallan. Se pesa el alimento, se cuentan los lechones, se anotan los partos… pero casi nadie mide cuánta condición pierde la cerda durante la lactancia. Precisamente por eso desarrollé el SISTEMA PCC-360™: para que cualquier granja pueda medir esa pérdida cerda por cerda y actuar a tiempo.
Un consejo de campo: empieza por tus primerizas. Mide su condición al parto y al destete durante tres meses. Lo que vas a encontrar probablemente te explique buena parte de los resultados de tus segundos partos.
Una cerda bien cuidada en lactancia te paga dos veces: con lechones más fuertes al destete y con una mejor camada en el siguiente parto.
7. Bioseguridad y Control de Diarreas: Proteger lo que Ya Ganaste
Piensa en todo lo que hemos hecho hasta aquí. Asististe el parto, aseguraste el calostro, le diste calor al lechón, rescataste a los pequeños, igualaste las camadas y cuidaste a la cerda. Todo eso se puede perder en una semana si una diarrea entra a la sala.
Y las diarreas no golpean parejo. Se ensañan con los lechones que tomaron poco calostro, porque son los que tienen menos defensas. Por eso esta clave cierra el círculo: la bioseguridad protege lo que las otras seis claves construyeron.
La Sala Empieza Limpia
La mejor diarrea es la que nunca entra. Y eso se decide antes de que llegue la primera cerda:
- Todo dentro, todo fuera.Cada sala se llena y se vacía completa. Nunca mezcles cerdas de distintos grupos en una sala que no se limpió.
- Lavar, desinfectar y secar.En ese orden y sin saltarse pasos. Primero remojar y lavar hasta quitar toda la materia orgánica, porque el desinfectante no funciona sobre la suciedad. Después desinfectar. Y al final, lo más olvidado: dejar secar por completo. Una sala húmeda es un caldo de cultivo.
- Cerda limpia a sala limpia.Lava a la cerda antes de que entre a maternidad. De nada sirve una sala impecable si la cerda llega cargando suciedad de gestación.

Las Vacunas de la Cerda Protegen al Lechón
Aquí se conecta todo con la Clave 2. Cuando vacunas a la cerda antes del parto, ella produce anticuerpos que pasan al calostro. Esa es la vía por la que la vacuna llega al lechón.
Por eso un lechón que no tomó suficiente calostro está desprotegido aunque la cerda esté perfectamente vacunada. La vacuna y el calostro trabajan en equipo: si falla uno, falla el otro.
Conoce al Enemigo: Cuándo Aparece Cada Diarrea
La edad del lechón te da la primera pista de qué está causando la diarrea:
Edad del lechón | Causas más frecuentes |
Primeros 3 a 4 días | E. coli y clostridios |
De 1 a 2 semanas | Coccidiosis, rotavirus y E. coli |
Cualquier edad, de forma explosiva | Diarrea epidémica porcina (DEP) |
Esta tabla es solo una guía. Antes de tratar, diagnostica. Una necropsia y un análisis de laboratorio te dicen con certeza qué tienes, y te evitan usar antibióticos a ciegas, que es tirar dinero y crear resistencias.
Reglas de Oro en Maternidad
- Cada sala con lo suyo:botas, overol y herramientas propias, o por lo menos un pediluvio funcional a la entrada.
- Recorre de lo sano a lo enfermo:atiende primero las camadas sanas y al final las que tienen diarrea. Nunca al revés.
- No muevas lechones entre salas.Lo vimos en la Clave 5: cada movimiento puede llevar una enfermedad de una camada a otra.
- Retira los muertos de inmediatoy mantén el piso seco.
- Controla el paso de personas.Entre menos gente entre y salga de maternidad, menos riesgo.
Un consejo de campo: lleva un registro sencillo de diarreas por sala y por edad del lechón. Si siempre aparecen en la misma sala o a la misma edad, el problema tiene nombre y apellido, y se puede atacar. Y no olvides dos manejos sencillos que previenen problemas en esta etapa, el hierro y el control de coccidiosis, que expliqué a fondo en mi artículo Dos manejos clave en maternidad que pueden salvar a cientos de lechones en tu granja.
La bioseguridad tiene algo ingrato: no se ve cuando funciona. Solo se nota cuando falla.
Qué medir en tu granja
Lo que no se mide no se mejora. Estos son los indicadores mínimos para controlar la mortalidad en maternidad:
Indicador | Referencia |
Mortalidad predestete (% de nacidos vivos) | Muchas granjas están entre 10% y 15%; la meta es bajar de 10% |
Calostro por lechón | Al menos 200 ml en las primeras 8 horas |
Lechones de menos de 1 kg al nacer | Normalmente 10%–15% de los nacidos; si es más, revisa la gestación |
Temperatura rectal del lechón | Menos de 38 °C indica baja viabilidad |
Temperatura en la zona del lechón | 34–37 °C al parto |
Condición corporal de la cerda | Medirla al parto y al destete para conocer cuánto pierde |
Un consejo de campo: registra cada muerte con día de vida y causa. Si la mayoría de tus muertes ocurre en los primeros 3 días, el problema está en el parto, el calostro o la temperatura. Si ocurren después de la primera semana, revisa diarreas y producción de leche de la cerda.
Conclusiones
- La mortalidad de lechones no es mala suerte: se decide en las primeras 72 horas.La mayoría de las muertes ocurre en las primeras horas de vida, y casi todas tienen el mismo origen: un parto mal atendido, poco calostro o un lechón que se enfrió. El “aplastado” del registro casi siempre empezó a morir mucho antes.
- El calostro es el manejo con mayor impacto y el más barato.Le da al lechón sus defensas y su energía. Con calostramiento dirigido, 200 ml en las primeras 8 horas, la mortalidad en maternidad bajó de cerca del 7% a cerca del 3.5%. Se redujo a la mitad.
- El lechón y la cerda son un mismo sistema.Los problemas de maternidad empiezan en la gestación, con lechones de bajo peso o cerdas en mala condición, y terminan en el siguiente parto. Cuidar la condición corporal de la cerda y la bioseguridad de la sala es proteger a dos generaciones de lechones al mismo tiempo.
Recomendaciones Finales
- Asigna personal para atender los partos de principio a fin, también los de la noche.Vigila el intervalo entre lechones: si pasan más de 15 a 20 minutos, actúa. Primero con lo natural (masaje de ubre y cambio de posición) y solo después con lo invasivo.
- Convierte el calostramiento dirigido en protocolo, no en buena intención.Meta: 200 ml por lechón en sus primeras 8 horas. Calor desde el primer minuto, encalostramiento dividido en camadas grandes, prioridad a los de bajo peso e igualación de camadas entre las 12 y 24 horas.
- Mide para poder mejorar.Registra cada muerte con su día de vida y su causa. Mide la condición corporal de cada cerda al parto y al destete. Sin datos, solo tienes opiniones; con datos, sabes exactamente dónde se te están muriendo los lechones.
Cada punto que bajas en mortalidad predestete son lechones vendidos sin el costo de una cerda más. Pocas mejoras en una granja pagan tan rápido como esta.
¿Tus cerdas están perdiendo demasiada condición corporal en la lactancia? Con el SISTEMA PCC-360™ mides la pérdida de condición de cada cerda y corriges a tiempo, antes de que afecte a sus lechones y a su siguiente parto. Conoce PCC-360 aquí →

Nota Editorial de Transparencia
Este artículo fue escrito por Edi Castellanos a partir de más de 30 años de experiencia en producción porcina. Los datos de calostramiento dirigido (Gráfica 1) provienen de la base de datos propia del autor.
Todas las fotografías son propias del autor, excepto la imagen del bebé humano de la Tabla 1.
Para dar mayor solidez al contenido, el artículo fue reforzado con fuentes bibliográficas externas confiables, que se citan en la sección de Referencias. El contenido, los datos y las recomendaciones fueron revisados y validados por el autor.
El SISTEMA PCC-360™ mencionado en este artículo es una herramienta desarrollada por el autor y comercializada por MASPORCICULTURA.
Este artículo tiene fines informativos y de capacitación. No sustituye la asesoría de un médico veterinario para el diagnóstico y tratamiento de los animales de tu granja.
Referencias
- Albetis Apolaya, M., Fernández Sánchez, M., Osorio Ramírez, A. y Pachas Astorayme, C. J. (2016). Hipotermia en lechones recién nacidos. Engormix.
- Bioter (2026). El balance energético negativo en la cerda lactante: causas, consecuencias y desafíos. 3tres3.
- Glardon, M. (2020). Atención del parto: un punto clave. Engormix / Teknal.
- Langendijk, P. (2023). When should a producer intervene with farrowing?Trouw Nutrition.
- Manteca, X. y Ruíz de la Torre, J. L. (2004). Mortalidad neonatal (I). 3tres3.
- Olvera-Vega, E., Salgado-Ávila, S. y Castañón-Mendoza, E. (2022). Tres básicos en la atención y manejo del lechón recién nacido. BM Editores / Grupo Nutec.
- Sawyer, A. y Martins, C. (2025). Importancia del calostro en la producción porcina. Engormix / Hypor.


