El agua es el nutriente más esencial y, paradójicamente, el más subestimado en la producción porcina moderna. A pesar de que los cerdos pueden sobrevivir varios días sin alimento, una deficiencia de agua, incluso por periodos cortos, puede desencadenar efectos negativos inmediatos sobre su salud, bienestar y desempeño productivo. En regiones de clima cálido, como Guatemala y gran parte de Centroamérica, donde las temperaturas ambientales pueden superar los 32 °C durante gran parte del año, el consumo de agua se incrementa significativamente, y cualquier deficiencia o descuido en su manejo puede agravar los efectos del estrés térmico y comprometer la rentabilidad de toda la operación. La creciente crisis hídrica global,