La edad de destete como palanca de productividad, sanidad y flujo de caja 

El momento del destete influye el rumbo técnico y económico de la granja 

El destete no es solo el fin de la lactancia: es una de las decisiones más estratégicas en la gestión de una granja porcina moderna. En ese momento se cruzan factores biológicos, sanitarios y económicos que determinarán el rendimiento de los lechones durante todo su ciclo productivo y la eficiencia reproductiva de las cerdas. Una diferencia de apenas una semana «destetar a 21 o a 28 días» puede traducirse en decenas de dólares por cerda al año, en mayor o menor número de partos, o en una curva sanitaria más estable o más incierta. 

En Latinoamérica y Centroamérica, donde los sistemas productivos enfrentan climas cálidos, presiones sanitarias persistentes y estructuras de costos variables, la edad de destete cobra aún más relevancia. Muchas granjas aún trabajan con destetes a 21 días por necesidad de rotación de salas o por tradición, mientras que otras están ya están extendiendo la lactancia buscando mejorar la sanidad pos destete, el peso al destete y la uniformidad de los lotes. 

Decidir entre 21 y 28 días no es una cuestión de preferencia o costumbre, sino de estrategia. Implica analizar la fisiología del lechón, la recuperación reproductiva de la cerda, los flujos de producción, los costos de alimento, los índices sanitarios y, sobre todo, el retorno económico. 

Desde un punto de vista técnico, un destete a 21 días permite una mayor rotación de cerdas por año y, en teoría, más partos por cerda/año, mientras que uno a 28 días suele generar lechones más pesados, más homogéneos y menos propensos a diarreas posdestete. Pero esa ventaja fisiológica viene con un costo adicional en alimento de la cerda y en ocupación de maternidades. 

Económicamente, el dilema se resume así: 

  • Destetar a los 21 días libera antes la maternidad, pero incrementa la inversión en alimento de alta calidad y manejo sanitario en la fase de preiniciador. El sistema digestivo del lechón aún es inmaduro lo que propicia la aparición de cuadros de diarrea, afecta la ganancia de peso e incremento de la mortalidad pos destete
  • Destetar a los 28 días aumenta el consumo de alimento por parte de la cerda, pero reduce tratamientos, pérdidas por diarreas y mortalidad, y mejora la ganancia diaria de peso pos destete. Y la cerda tiene una involución uterina completa lo que favorece un mejor desempeño en la siguiente gestación, se reducen los días de entrada a celo, se reducen las descargas vaginales, y se reducen los retornos a celo. 

En la práctica, cada sistema deberá encontrar su punto óptimo dependiendo de su nivel de bioseguridad, genética, calidad de los alimentos y capacidad de manejo. Sin embargo, entender las variables que cambian al modificar la edad de destete es el primer paso para tomar una decisión técnica y no emocional. 

La clave está en evaluar integralmente: sanidad, peso al destete, flujo de producción, costos y objetivos económicos. En un entorno de márgenes estrechos, cada kilo adicional al destete y cada punto de mortalidad reducida cuentan. 

Comprender el momento fisiológico del lechón y la curva de lactación de la cerda es fundamental para dimensionar los efectos reales de cada edad de destete. 
En este artículo pretendo analizar cómo el sistema digestivo, inmunológico y metabólico del lechón se transforma entre los 21 y 28 días, y cómo estas diferencias explican gran parte del desempeño productivo posterior. 

Fundamentos fisiológicos del lechón y de la cerda 

Maduración intestinal, inmunidad pasiva y curva de lactación 

Hay momentos en la producción porcina que parecen rutinarios, pero esconden un poder determinante sobre todo el ciclo productivo. El destete es uno de ellos. En apenas unos días, el organismo del lechón pasa de depender totalmente de la leche materna rica en inmunoglobulinas, grasa y lactosa a tener que digerir un alimento sólido, con proteínas vegetales y una microbiota intestinal completamente distinta. La capacidad del lechón para adaptarse a ese cambio depende directamente de su edad fisiológica, su madurez intestinal y la inmunidad que aún conserva de la madre. 

Por otro lado, la cerda atraviesa su propio desafío. Durante la lactancia, su cuerpo es una fábrica biológica en máxima exigencia: cada día moviliza reservas corporales para mantener el flujo de leche que alimenta a la camada. Cuanto más prolongada sea la lactancia, más desgaste sufre su condición corporal, y ese desgaste tiene un costo reproductivo directo. 

Por eso, el equilibrio entre el bienestar fisiológico del lechón y la recuperación de la cerda es la base para entender la decisión entre destetar a 21 o 28 días. 

1.1 Maduración intestinal del lechón: una frontera biológica decisiva 

El intestino del lechón recién nacido es un órgano en desarrollo acelerado. En los primeros días, las vellosidades intestinales son largas y delgadas, lo que facilita la absorción de inmunoglobulinas y nutrientes de la leche. Sin embargo, su sistema enzimático (lactasa, amilasa, tripsina) aún está en proceso de maduración. 

A los 21 días, el intestino ha avanzado, pero todavía está en una etapa vulnerable. La capacidad para digerir carbohidratos complejos y proteínas vegetales es limitada, y la microbiota intestinal es inestable. Por eso, cuando el destete ocurre en este punto, el lechón enfrenta una “tormenta fisiológica”: estrés, inflamación intestinal, menor digestibilidad y un riesgo alto de diarreas pos destete. 

A los 28 días, en cambio, el intestino ha alcanzado mayor madurez estructural. Las vellosidades son más resistentes, las enzimas digestivas están más equilibradas, y la microbiota ha comenzado a establecer comunidades estables de bacterias benéficas. El resultado es un lechón más preparado para digerir alimentos sólidos y resistir el estrés del cambio de ambiente. 

Imagina por un momento dos lechones.
El primero, de 21 días, llega al destete con el cuerpo brillante y activo, pero con un sistema digestivo aún inmaduro; al segundo día en el corral de transición, su apetito disminuye, y su estómago se llena de gas. Su intestino no entiende aún el nuevo lenguaje del alimento seco.
El segundo, de 28 días, al llegar al mismo corral, se mueve con más confianza; ha probado el creep feed, su flora intestinal ya reconoce las nuevas proteínas, y su mucosa digestiva es más estable. El mismo cambio de ambiente le genera curiosidad, no enfermedad. 

1.2 Inmunidad pasiva y transición inmunológica 

Durante las primeras semanas, la defensa del lechón depende de la inmunidad pasiva transmitida por el calostro y mantenida por los anticuerpos presentes en la leche. Sin embargo, estos anticuerpos maternos comienzan a disminuir rápidamente después de los 15–20 días de vida, mientras que el sistema inmunológico propio del lechón aún está en formación. 

El periodo entre los 21 y 28 días es, por tanto, una “zona crítica de inmunidad”: si el destete ocurre justo cuando las defensas maternas caen y las propias aún no se consolidan, el riesgo de infecciones entéricas y respiratorias aumenta notablemente. 

Por eso, los lechones destetados más tarde suelen mostrar una respuesta inmunológica más equilibrada, menor incidencia de diarreas y menos necesidad de tratamientos antibióticos. 

1.3 La cerda y su curva de lactación: una batalla energética silenciosa 

Mientras el lechón crece, la cerda enfrenta su propia curva: la curva de lactación. Su producción de leche alcanza el pico entre los 18 y 22 días posparto. A partir de ese punto, la cantidad y calidad de la leche tienden a estabilizarse o disminuir lentamente. 

En un destete a 21 días, la cerda es retirada de la lactancia justo al final de ese pico, lo que le permite recuperarse más rápido, reducir la pérdida de condición corporal y volver al celo en menos días. Esto puede aumentar los partos por cerda al año. 

Sin embargo, si la lactancia se prolonga hasta 28 días sin un alimento de alta calidad, la cerda atraviesa un periodo donde su demanda energética puede superar su consumo voluntario de alimento, lo que podría provocar una pérdida de grasa dorsal y de masa muscular. Esta condición puede retrasar su regreso al celo y afectar la tasa de concepción. La clave aquí para contrarestar este efecto es contar con un alimento que cumpla con las exigencias nutricionales y un programa fuerte de estimulo del consumo de alimento.

El reto para el técnico o veterinario es manejar la alimentación y el confort térmico de la cerda de manera que mantenga su condición sin comprometer la producción de leche. En granjas con buen control de temperatura y una dieta bien balanceada, los 28 días de lactancia pueden sostenerse sin impacto negativo, ofreciendo además lechones más fuertes y homogéneos. 

Comprendido el fundamento biológico, el siguiente paso es analizar cómo la edad de destete impacta directamente en el desempeño reproductivo y metabólico de la cerda: su condición corporal, intervalo destete a celo y tasa de partos.

Impacto del destete en el desempeño de la cerda 

Pérdida de condición corporal, retorno a celo y tasa de partos: el equilibrio invisible que define la productividad 

En toda granja porcina de alto rendimiento, el desempeño reproductivo de la cerda es el motor que sostiene el flujo de producción. Cada decisión que afecte su condición corporal y su fertilidad se traduce directamente en el número de partos anuales, la eficiencia técnica y la rentabilidad. Entre esas decisiones, la edad de destete es una de las más influyentes. 

Durante la lactancia, la cerda se convierte en una atleta biológica. Su cuerpo destina energía, grasa y proteína para producir leche, muchas veces por encima de lo que consume, especialmente en climas cálidos como los de Latinoamérica y Centroamérica, donde el consumo voluntario de alimento suele reducirse. Este déficit energético negativo se profundiza a medida que la lactancia se alarga. 

Por eso, cuando se desteta a los 21 días, la cerda llega al final de su pico de producción láctea con una pérdida moderada de condición corporal, lo que favorece una rápida recuperación y un intervalo destete-celo (IDC) más corto. En cambio, cuando se desteta a los 28 días, la lactancia se extiende más allá de la etapa de mayor eficiencia metabólica, provocando un desgaste mayor y, en algunos casos, un retraso en el retorno al celo si la alimentación o el manejo no son óptimos. 

2.1 Balance energético y condición corporal 

El balance energético negativo (BEN) es la diferencia entre lo que la cerda consume y lo que su cuerpo necesita para producir leche. Cuanto más prolongada sea la lactancia, más profundo se vuelve este déficit. 

Una cerda con BEN elevado puede perder de 1.5 a 3 mm de grasa dorsal en tan solo una semana adicional de lactancia. Aunque la cifra parezca pequeña, esa pérdida implica reservas corporales clave para mantener su fertilidad y longevidad dentro del hato. 

Las cerdas que mantienen una buena condición corporal al destete (entre 16 y 18 mm de grasa dorsal) presentan intervalos destete-celo más cortos, mejor tasa de concepción y camadas más numerosas en el siguiente ciclo. En cambio, las cerdas excesivamente delgadas requieren más días para reiniciar su actividad ovárica, y tienden a presentar más repeticiones y menor prolificidad. 

En una granja comercial latinoamericana de 1,200 madres, se observó que las cerdas destetadas a los 21 días retornaban al celo en un promedio de 4.5 días, mientras que las destetadas a los 28 días lo hacían en 6.2 días. Sin embargo, el grupo de 28 días mostró una mejor condición corporal pos destete y menor porcentaje de perdidas reproductivas en el siguiente ciclo. El mensaje es claro: el destete tardío puede ser rentable si el manejo alimenticio y térmico son adecuados. 

2.2 Intervalo destete-celo (IDC) y tasa de partos 

El IDC es uno de los indicadores más sensibles al manejo de la lactancia. Un intervalo de 4 a 6 días se considera óptimo, ya que mantiene el flujo reproductivo estable y sincronizado con los lotes de inseminación. 

Cuando el destete ocurre a los 21 días, el IDC tiende a ser más corto gracias a una menor pérdida de reservas energéticas. Esto en los mejores permite una rápida ovulación y reduce los días no productivos. Sin embargo, si la cerda no ha recuperado bien su condición o si la camada fue muy numerosa, puede mostrar celos silenciosos o de baja calidad, afectando la tasa de concepción. 

En el caso del destete a los 28 días, el IDC puede alargarse levemente (5–7 días), pero los celos suelen ser más intensos y la tasa de concepción más alta, especialmente si la cerda mantuvo su condición corporal ya que se da una involucionáis uterina completa. Además, las camadas siguientes tienden a presentar mejor uniformidad y mayor peso al nacimiento. 

2.3 La tasa de partos: más allá del número 

En términos técnicos, la tasa de partos es el reflejo de la eficiencia reproductiva total. Aunque un destete más temprano permite mayor número de partos teóricos por cerda al año, esto solo se traduce en rentabilidad si no se compromete la fertilidad ni la calidad de los lechones nacidos. 

En condiciones tropicales, donde las temperaturas elevadas afectan el consumo de alimento y la recuperación corporal, muchas granjas han comprobado que mantener un destete a 24–26 días logra un balance ideal entre productividad y estabilidad reproductiva. Este rango reduce la variabilidad del IDC y mejora la tasa de partos sin sobrecargar las maternidades. 

En conclusión  

El desempeño reproductivo de la cerda depende más de su estado corporal y su balance energético que de los días exactos de lactancia. Destetar a los 21 días favorece la rotación de lotes y reduce el intervalo entre partos, pero requiere una gestión nutricional impecable para evitar pérdidas en fertilidad.
En cambio, el destete a los 28 días prolonga el ciclo, pero fortalece la salud uterina, mejora la ovulación y reduce los descartes prematuros. 

La elección no debería basarse solo en el calendario, sino en la capacidad de la granja para mantener el equilibrio metabólico de la cerda y el bienestar de los lechones. 

Una vez entendido cómo la cerda responde al manejo de la lactancia, el siguiente paso es observar al otro protagonista: el lechón.

Desempeño del lechón pos destete 

Peso al destete, uniformidad y arranque en transición: la base del éxito futuro 

El destino productivo del cerdo comienza a definirse el día del destete. Ese momento, que para muchos parece solo un cambio de sala, representa para el lechón un desafío fisiológico, nutricional y emocional de enorme magnitud. Pasar de la leche materna líquida, cálida y constante a un alimento sólido, seco y vegetal implica un esfuerzo adaptativo que marcará su rendimiento en las siguientes fases de producción. 

En este punto, la edad y el peso al destete son los dos factores más determinantes del desempeño posterior. Ambos definen la capacidad del lechón para tolerar el estrés del cambio, mantener su apetito y evitar las diarreas posdestete que tanto impacto tienen en los días a mercado y la rentabilidad de la granja. 

3.1 El peso al destete: un indicador adelantado del futuro 

Un lechón destetado a 21 días suele pesar entre 5.5 y 6 kg. A esa edad, su capacidad de consumo de alimento sólido es aún limitada, por lo que atraviesa una fase de transición en la que puede perder peso o dejar de ganar durante varios días. Cada día sin comer equivale a 1–2 días adicionales para alcanzar el peso de venta. 

En cambio, los lechones destetados a 28 días parten con un peso superior a 7 kg, y su sistema digestivo ya reconoce el «creep feed». Esa pequeña diferencia inicial se multiplica a lo largo del ciclo: más peso significa mejor ganancia diaria, mayor eficiencia alimenticia y menor mortalidad. 

La diferencia promedio entre ambos grupos puede alcanzar los 5–7 días menos hasta el peso de mercado, lo que se traduce en menor gasto en alimento y energía, y una mayor rotación del engorde. 

3.2 Uniformidad y competitividad dentro del lote 

El destete temprano tiende a generar lotes más desuniformes, con mayor diferencia de pesos entre lechones grandes y pequeños. Esta desigualdad se amplifica en los corrales de transición, donde los más livianos compiten por alimento y temperatura, y suelen quedar rezagados. 

Por el contrario, los lechones destetados a los 28 días presentan un peso más parejo y un desarrollo digestivo más homogéneo. Esto facilita el manejo, reduce la competencia y mejora la conversión alimenticia global del lote. 

Las granjas latinoamericanas que han migrado gradualmente de 21 a 26–28 días han observado una reducción del 2–3% en la mortalidad posdestete y una notable mejora en la uniformidad de los lotes al entrar a engorde. 

3.3 Incidencia de diarreas y tratamientos 

El sistema digestivo del lechón destetado a 21 días todavía no ha estabilizado su microbiota. El cambio de ambiente, la separación de la madre y el nuevo alimento provocan un estrés intestinal que favorece el crecimiento de bacterias patógenas como E. coli o Clostridium perfringens. 

Por eso, los lechones destetados más jóvenes presentan mayor incidencia de diarreas posdestete (PWD) y requieren más tratamientos con antimicrobianos o aditivos correctivos. Además, la inflamación intestinal reduce la absorción de nutrientes y limita la ganancia diaria. 

A los 28 días, la mucosa intestinal ya está más adaptada, y la flora benéfica compite eficazmente contra patógenos. Los lechones se alimentan mejor desde el primer día postdestete, lo que se traduce en arranques más suaves y menor uso de medicamentos. 

3.4 Breve mirada a la fase de transición (sitio 2) 

La edad de destete también influye en la facilidad de manejo durante la transición, especialmente en granjas con flujo tipo “sitio 2”. 

  • Con destetes a 21 días, se requiere una atención más intensiva en temperatura, agua, y formulaciones de alta digestibilidad, lo que aumenta los costos y la carga laboral. 
  • Con destetes a 28 días, la fase de adaptación es más corta y menos crítica, facilitando la transición al alimento iniciador y reduciendo la variabilidad de consumo entre corrales. 

El técnico o veterinario debe evaluar si su infraestructura y su personal están preparados para manejar la complejidad de un destete más temprano sin comprometer la salud del lote. 

Conclusión  

El peso y la madurez del lechón al destete son la piedra angular de su desempeño futuro. Destetar a los 21 días puede ser viable en granjas con excelente sanidad, alimentación y buen manejo pos destete, pero exige precisión en cada detalle. 
En cambio, destetar a los 28 días brinda un margen de seguridad fisiológica y sanitaria que reduce riesgos y estabiliza los resultados económicos. 

La diferencia no solo está en los gramos al destete, sino en la resiliencia del lechón para enfrentar la nueva etapa sin perder terreno. 

 

Sanidad y bioseguridad 

Menos días de lactancia vs. más resiliencia inmunitaria: el delicado equilibrio sanitario del destete 

Cada decisión técnica dentro de una granja porcina tiene un reflejo sanitario, pero pocas tan marcadas como la edad de destete.
El momento en que el lechón deja de recibir leche materna no solo determina su crecimiento, sino también su capacidad para resistir las enfermedades entéricas y respiratorias que dominan las fases posteriores de producción. 

En América Latina, donde la presión microbiana es constante —con climas cálidos, humedad elevada y desafíos sanitarios endémicos como E. coliClostridiumPRRS o Mycoplasma hyopneumoniae, el destete se convierte en un verdadero punto de inflexión entre mantener la estabilidad sanitaria o abrir la puerta a nuevos brotes. 

4.1 Inmunidad y exposición microbiana 

Durante la lactancia, el lechón recibe inmunoglobulinas (IgA, IgG y IgM) a través de la leche, que le protegen frente a bacterias y virus presentes en el ambiente. Sin embargo, estas defensas disminuyen drásticamente después del día 21, justo cuando muchos sistemas deciden destetar. 

Si el destete ocurre antes de que el sistema inmune del lechón madure —lo cual sucede de forma más estable hacia los 26–28 días—, el resultado es un periodo de vulnerabilidad inmunitaria en el que los animales son más susceptibles a diarreas, neumonías y coinfecciones. 

Por el contrario, un destete más tardío permite que los lechones desarrollen inmunidad activa con la ayuda de los antígenos ambientales que reciben de forma controlada durante la lactancia. De esta manera, el sistema inmune aprende a responder sin caer en inflamaciones severas. 

4.2 Efecto del destete sobre enfermedades entéricas 

Las diarreas posdestete (PWD) siguen siendo el principal problema sanitario en la transición. Su origen está vinculado al cambio abrupto de dieta, la alteración de la microbiota intestinal y el estrés. 

  • A los 21 días, la mucosa intestinal aún es frágil, y los enterocitos no han completado su ciclo de renovación. Esto facilita la adhesión de E. coli enterotoxigénico (ETEC), provocando cuadros de diarrea acuosa, deshidratación y pérdidas de peso. 
  • A los 28 días, la mucosa es más gruesa y la microbiota más equilibrada, lo que reduce drásticamente la aparición de diarreas clínicas y la necesidad de antibióticos. 

La tendencia actual en bioseguridad apunta a reducir el uso de antibióticos y óxido de zinc, lo cual solo es posible si el destete ocurre cuando el lechón está fisiológicamente preparado. 

4.3 Enfermedades respiratorias y estrés ambiental 

El estrés del destete, mezclas, transporte, cambio de corral y temperatura afecta también al sistema respiratorio. Un destete precoz debilita las defensas locales del aparato respiratorio, favoreciendo la proliferación de patógenos como Mycoplasma hyopneumoniaePasteurella multocida o Actinobacillus pleuropneumoniae. 

En condiciones latinoamericanas, donde la variación térmica es alta y la ventilación muchas veces no es ideal, el destete a 28 días reduce notablemente la incidencia de tos temprana y lesiones pulmonares leves observadas en la necropsia de cerdos jóvenes. 

El manejo ambiental, temperatura, ventilación y densidad se vuelve más manejable con lechones de mayor edad, que toleran mejor los cambios de temperatura y presentan menor estrés térmico. 

4.4 Bioseguridad interna: flujo y riesgo de contaminación 

El manejo del flujo productivo AIAO (todo dentro/todo fuera) está estrechamente ligado a la edad de destete. 

  • Con destetes a 21 días, los lotes rotan más rápido, pero la presión de desinfección entre turnos se incrementa. Si la limpieza no es rigurosa, los residuos orgánicos y patógenos pueden mantenerse activos entre grupos. 
  • Con destetes a 28 días, la rotación es más lenta, pero permite una ventana de vaciado sanitario más amplia, lo que mejora la efectividad del lavado, secado y desinfección. 

Conclusión  

La edad de destete define el nivel de riesgo sanitario de la granja.
El destete a 21 días exige un entorno controlado al extremo, con limpieza impecable, dietas de altísima digestibilidad y monitoreo constante. Cualquier desviación, una temperatura inadecuada, un agua contaminada o un alimento mal manejado, puede desencadenar un brote. 

El destete a 28 días, en cambio, otorga una “ventana sanitaria de seguridad” que reduce la vulnerabilidad inmunitaria y mejora la estabilidad del flujo productivo. Menos diarreas, menor mortalidad y menos tratamientos significan no solo mejor bienestar animal, sino también una reducción de costos y de uso de antibióticos, un punto clave para las granjas que buscan certificaciones de producción responsable. 

La salud es solo una cara del equilibrio. La otra es el bienestar.

Bienestar y normativa 

Más allá del destete: cómo la edad influye en el comportamiento, el estrés y la percepción de bienestar animal 

En las últimas décadas, el bienestar animal ha pasado de ser un tema ético a convertirse en un factor de productividad y reputación comercial. Hoy, los consumidores, los mercados internacionales y las certificaciones exigen que las granjas demuestren prácticas que reduzcan el estrés y aseguren el confort de los animales en cada etapa de producción. 

En ese contexto, la edad de destete se ha transformado en un indicador clave de bienestar. No se trata solo de cuánto pesan los lechones, sino de cómo experimentan el cambio más brusco de su vida: la separación de la madre, el cambio de alimento y la adaptación a un entorno nuevo lleno de sonidos, olores y compañeros diferentes. 

5.1 El estrés del destete: una realidad fisiológica y conductual 

El destete provoca una cascada de respuestas hormonales: aumento del cortisol, cambios en la motilidad intestinal y alteración del sistema inmunológico. Estos efectos son más marcados en lechones destetados de forma precoz, que aún dependen emocional y metabólicamente de la cerda. 

Los lechones destetados a los 21 días suelen mostrar comportamientos de ansiedad: vocalizaciones intensas, mordisqueo de orejas o colas, y menor consumo de alimento en los primeros días. Todo esto se traduce en estrés crónico y menor ganancia diaria. 

En contraste, los lechones destetados a 28 días se adaptan más rápido, muestran menor vocalización y exploran antes el comedero y el bebedero. Su comportamiento refleja un mejor equilibrio entre curiosidad y confort. 

Desde el punto de vista fisiológico, los niveles de cortisol y los marcadores de inflamación intestinal son significativamente menores cuando el destete se realiza a edades mayores, reflejando un estado de bienestar real, no solo percibido. 

5.2 La cerda: bienestar reproductivo y maternal 

El bienestar también involucra a la madre. Una cerda sometida a una lactancia demasiado larga sin una dieta adecuada puede sufrir desgaste excesivo, lo que afecta su movilidad, su retorno al celo y su longevidad reproductiva. 

Sin embargo, un destete demasiado temprano puede generar un comportamiento de inquietud o agresividad, especialmente si el cambio no se acompaña de un manejo calmado y ambientalmente enriquecido. 

El manejo ideal busca un equilibrio entre bienestar materno y bienestar del lechón. Las buenas prácticas incluyen mantener una temperatura confortable, ofrecer alimento fresco y suficiente a la cerda, y preparar al lechón de forma progresiva para la separación (uso de creep feed, familiarización con el agua y el comedero). 

5.3 Bienestar animal y percepción del consumidor 

En mercados donde la trazabilidad y la responsabilidad social ganan protagonismo, la edad de destete empieza a ser observada como un indicador indirecto de bienestar animal. 
Certificaciones como GlobalG.A.P., Welfare Quality® o las normas de la Unión Europea recomiendan destetes no menores a 28 días, salvo casos excepcionales justificados por razones sanitarias. 

En Latinoamérica, esta tendencia comienza a influir en las políticas de exportación y en la reputación de las empresas porcinas. Cada vez más consumidores asocian prácticas como el destete tardío con granjas responsables, respetuosas del animal y con mejores estándares de carne. 

Implementar protocolos de bienestar no solo cumple con la normativa, sino que mejora los indicadores productivos: menos peleas, mayor consumo de alimento, mejor inmunidad y un entorno más tranquilo para el personal. 

5.4 Conexión entre bienestar y productividad 

El bienestar animal no es un lujo, es una inversión. 
Los lotes que se destetan con menos estrés tienen un mejor inicio productivo, menos pérdidas por peleas o lesiones, y un uso más eficiente del alimento. Además, los empleados trabajan con animales más tranquilos, lo que reduce accidentes y mejora la calidad del ambiente laboral. 

El bienestar y la productividad se retroalimentan: a mayor confort, mayor eficiencia biológica. Las granjas que adoptan edades de destete más acordes con la madurez del lechón no solo cumplen con estándares internacionales, sino que logran mejores conversiones alimenticias, menor mortalidad y mayor uniformidad de engorde. 

Conclusión  

La edad del destete no solo determina resultados zootécnicos; también define la relación entre el humano y el animal dentro del sistema de producción. 
Un lechón que se desteta tranquilo, come bien y se adapta rápido es reflejo de una granja que trabaja con ciencia, empatía y responsabilidad. 

En la medida que las granjas latinoamericanas adopten prácticas de destete respetuoso, alineadas con el bienestar animal y la productividad, estarán construyendo no solo mejores cerdos, sino una industria más sostenible y valorada por el mercado. 

El bienestar y la sanidad forman parte de un sistema. El siguiente paso es entender cómo la edad de destete afecta la dinámica interna del flujo productivo: el uso de salas, la eficiencia de ocupación y la organización de los lotes. 

Impacto en el flujo productivo de la granja 

Uso de salas, rotaciones y eficiencia de activos: el efecto oculto de una semana más de lactancia 

La edad de destete no solo afecta la fisiología del lechón o la recuperación de la cerda. También modifica la estructura completa del flujo productivo de la granja: cuántas camadas pueden ingresar por semana, cómo se utilizan las salas de maternidad, transición y engorde, y qué tan eficiente es el uso de los activos disponibles. 

En un sistema intensivo, cada día cuenta. Retrasar o adelantar el destete altera la sincronización de partos, el calendario de inseminaciones y la ocupación de las instalaciones. Por eso, la elección entre destetar a 21 o 28 días no solo es una decisión biológica, sino una decisión de logística y economía de espacios. 

6.1 Rotación de maternidades: la variable que todo lo cambia 

Las salas de maternidad son uno de los recursos más costosos y limitados de una granja. Su rotación determina cuántas camadas pueden producirse al año. 

  • Con un destete a 21 días, la cerda permanece tres semanas en maternidad, pero el ciclo real de uso del área incluye una semana adicional destinada a lavado, desinfección, mantenimiento y vacío sanitario. Es decir, el flujo completo se repite cada cuatro semanas. 
  • Con un destete a 28 días, la cerda permanece cuatro semanas en lactancia y, al sumar la semana sanitaria, el ciclo total por sala es de cinco semanas. 

Esto significa que, aunque el destete temprano permite liberar antes las salas, en ambos casos existe un ciclo de limpieza indispensable que debe respetarse para mantener la bioseguridad y la salud de las camadas siguientes. 

Así, la verdadera diferencia práctica no es de siete días, sino de una semana de rotación adicional en el flujo global. 

6.2 Sincronización de lotes y flujo AIAO 

El flujo Todo Dentro / Todo Fuera (AIAO) depende directamente de la edad de destete. 

  • Con destetes a 21 días (ciclo de 4 semanas con limpieza), los lotes se programan cada cuatro semanas.
  • Con destetes a 28 días (ciclo de 5 semanas totales), las camadas ingresan cada cinco semanas, generando una reducción en el número de ciclos anuales pero una mayor estabilidad sanitaria. 

Este ajuste no es menor: en una granja con varias salas de maternidad, una semana extra puede significar 8 a 10% menos lotes anuales, pero también menos brotes cruzados, mejor higiene y mayor tiempo para mantenimiento. 

En granjas medianas latinoamericanas, donde el personal suele atender varias secciones simultáneamente, esta semana adicional puede representar la diferencia entre un manejo apurado y uno seguro. 

6.3 Ocupación de salas y eficiencia de activos 

El impacto en ocupación se observa así: 

  • En un esquema 21 días + 1 semana sanitaria, las salas completan su ciclo en 4 semanas, con 13 rotaciones anuales. 
  • En un esquema 28 días + 1 semana sanitaria, el ciclo total es de 5 semanas, con 10–11 rotaciones anuales. 

Por tanto, el destete más tardío implica menos rotaciones, pero con camadas más uniformes, menor mortalidad y una sanidad más estable, lo que puede compensar los menores lotes anuales con mejor desempeño técnico por cerdo producido. 

6.5 Análisis técnico y económico resumido 

Al considerar la semana sanitaria obligatoria, la diferencia práctica entre 21 y 28 días se amplía de 3 a 4 semanas de ciclo a 4 y 5 semanas respectivamente.
Esto significa que la eficiencia técnica debe evaluarse en función de kilos de cerdo producidos por plaza/año, no solo por número de partos o lotes. 

Las granjas que priorizan bioseguridad y uniformidad suelen optar por el esquema de 5 semanas, que, aunque reduce la rotación anual, aumenta la supervivencia, reduce tratamientos y mejora la estabilidad general del flujo productivo. 

Conclusión 

En la realidad del campo, el flujo productivo no se mide solo por el número de partos, sino por la capacidad de mantener la sanidad entre ellos.
Una semana de vacío sanitario no es un lujo: es una inversión en estabilidad.
Por eso, al comparar destete a 21 o 28 días, la diferencia real entre sistemas es un flujo de 4 vs. 5 semanas, y no 3 vs. 4, como se suele asumir.
La decisión correcta dependerá de los objetivos de cada granja: velocidad o estabilidad, pero siempre dentro de un calendario que respete la bioseguridad y el bienestar animal. 

Modelos de costos de alimentación y medicamentos 

Lo que realmente cuesta cada kilo ganado antes y después del destete 

Hablar de edad de destete es también hablar de dinero, alimentación y medicina. Cada día adicional que un lechón pasa lactando o en transición representa un cambio en el tipo de alimento, en la carga de trabajo y en los costos asociados. Por eso, entender el balance económico entre destetar a los 21 o 28 días es esencial para tomar decisiones basadas en rentabilidad y no solo en costumbre. 

En las granjas modernas de Centroamérica y Latinoamérica, donde los costos de alimento representan más del 75 % del gasto total de producción, cada kilo de leche o de preiniciador cuenta. La clave no está solo en producir más, sino en producir con eficiencia biológica y económica. 

7.1 Costos de alimentación: de la lactancia de la cerda al arranque del lechón 

Durante la lactancia, la cerda transforma el alimento en leche de altísima calidad. Sin embargo, su eficiencia energética no es perfecta: por cada kilo de alimento consumido, solo una fracción se convierte en nutrientes para los lechones. 

En promedio, una cerda lactante consume entre 6 y 8 kg de alimento diario, dependiendo de la temperatura y el tamaño de la camada. Cada semana adicional de lactancia implica un aumento directo en el consumo de alimento de la cerda, lo que incrementa los costos, pero a cambio produce lechones más pesados y robustos, que requieren menos inversión en alimento preiniciador y medicamentos. 

En contraste, el destete a los 21 días reduce el consumo de alimento de la cerda, pero traslada parte de ese costo al lechón, que necesita un preiniciador de alto costo para suplir la pérdida de leche y facilitar la adaptación digestiva. 

7.2 Costo sanitario: prevención vs. corrección 

El gasto sanitario está íntimamente relacionado con la edad y madurez del lechón al momento del destete. 

  • En destetes tempranos, los lechones presentan mayor incidencia de diarreas, neumonías y deshidratación. Esto implica más antibióticos, rehidratantes y mano de obra. 
  • En destetes más tardíos, la mayor madurez intestinal y estabilidad inmunológica reducen drásticamente la necesidad de tratamientos, permitiendo un enfoque más preventivo (probióticos, acidificantes, vacunas, limpieza profunda). 

En términos económicos, cada brote de diarrea posdestete puede aumentar el costo por lechón entre USD 0.80 y 1.20, sin contar las pérdidas por mortalidad o menor ganancia diaria. 

7.3 Balance económico global: lo que los números realmente dicen 

Si bien el destete a 28 días implica una mayor inversión en alimento para la cerda, esa diferencia se compensa con: 

  • Menor gasto en medicamentos. 
  • Menor mortalidad. 
  • Menos días hasta el peso de mercado. 
  • Menor variabilidad y mejor uniformidad en los lotes. 

En granjas con más de 1,000 madres, esta diferencia puede representar entre USD 15 y 25 más de margen neto por cerda al año, sin contar la reducción de pérdidas por brotes sanitarios o lechones rezagados. 

El mensaje es claro: el destete tardío cuesta más al inicio, pero ahorra más al final. 

En conclusión 

El análisis económico demuestra que el costo del alimento no puede evaluarse de manera aislada. 
En la ecuación completa, los días de vida, la sanidad y la supervivencia pesan más que los kilos de alimento. 
El destete a 21 días puede ser atractivo por su flujo rápido y menor consumo de la cerda, pero su costo oculto en preiniciadores, medicación y mortalidad suele revertir esa aparente ventaja. 

El destete a 28 días, en cambio, redistribuye el gasto, invierte más en la cerda y menos en el lechón enfermo, logrando mayor eficiencia global del sistema. 

Una buena decisión económica no busca ahorrar centavos por kilo de alimento, sino maximizar la rentabilidad por cerdo producido y vendido. 

Conclusiones Finales 

La decisión entre 21 o 28 días no es de tradición, sino de estrategia técnica y económica 

El análisis integrado de fisiología, sanidad, bienestar, manejo y costos demuestra que la edad de destete no puede basarse únicamente en costumbre ni en teorías generalizadas. 

  • Destetar a 21 días puede ofrecer una rotación más rápida de maternidades y un aparente incremento en partos por cerda al año, pero exige un nivel de precisión y control extraordinario. Si el manejo no es impecable, los costos ocultos, diarreas, mortalidad, medicamentos, días extra a mercado, eliminan la ventaja inicial. 
  • Destetar a 28 días, aunque consume más alimento en la cerda y requiere más días de ocupación de la sala de maternidad, entrega lechones más pesados, más uniformes y más resilientes, que necesitan menos tratamientos, muestran mejor ganancia diaria y alcanzan antes el peso de mercado. 

En las condiciones reales de Latinoamérica y Centroamérica, clima cálido, presión sanitaria alta, infraestructura variable y costos elevados de alimento,  el destete tardío es más estable y más seguro. 

El productor obtiene menos lotes, pero más cerdos vendidos, más uniformes y con mejor margen. 

Recomendaciones Técnicas Finales 

 Si tu granja tiene desafíos sanitarios (E. coli, PRRS, diarreas recurrentes): 

→ Destete 26–28 días es la mejor estrategia. 

Reduce mortalidad, baja uso de antibióticos y estabiliza el flujo. 

 Si tu infraestructura de transición es limitada o la mano de obra es escasa: 

→ 28 días facilita el manejo y disminuye el riesgo de fallas. 

 Si tus maternidades son insuficientes, pero tu sanidad es alta y tu equipo es muy competente: 

→ 21–24 días puede ser viable, pero requiere: 

  • creep feed aplicado correctamente, 
  • control térmico fino, 
  • línea de agua impecable, 
  • y estricta disciplina en limpieza y medicación. 

 Si quieres maximizar bienestar animal y acercarte a certificaciones internacionales: 

→ 28 días es la alternativa recomendada. 

 Si tu objetivo es maximizar el margen neto por cerdo vendido: 

→ La evidencia técnica indica que 28 días deja más dinero por su menor mortalidad, menor uso de medicamentos y mejor eficiencia alimenticia total. 

Reflexión Final 

El destete es más que un día en el calendario: es una filosofía de manejo. 

La edad de destete revela la cultura técnica de la granja: ¿se busca velocidad o estabilidad?, ¿cantidad o calidad?, ¿ahorro inmediato o rentabilidad sostenida? 

Un destete bien ejecutado es un mensaje: 

  • al personal, 
  • a la cerda, 
  • al lechón, 
  • y al mercado. 

Es la prueba de que la granja opera con ciencia, disciplina y visión de largo plazo. 

Y cuando el manejo se vuelve estrategia, el resultado se nota en los números: más lechones vivos, más kilos vendidos y más utilidades. 

Bibliografía consultada

(Referencias recientes, técnicas y actualizadas para sustentar el artículo) 

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