Por qué los primeros 120 minutos de vida determinan el resultado productivo y financiero de todo el ciclo

Introducción 

En maternidad, muchas pérdidas no ocurren de forma dramática; ocurren en silencio, lechón por lechón, durante las primeras horas de vida. En ese periodo crítico, el lechón recién nacido debe estabilizar simultáneamente tres funciones esenciales: temperatura corporal, energía disponible y consumo temprano de calostro. Si una falla, se desencadena una cadena de eventos que termina en debilidad, aplastamiento, inanición o enfermedad. Por eso, la sobrevivencia neonatal no es cuestión de suerte; es el resultado directo del manejo aplicado en los primeros minutos. 

Sin embargo, en numerosas granjas de Latinoamérica se sigue considerando “normal” una mortalidad pre-destete del 15 al 18%. El problema de aceptar ese rango como estándar es que frena la mejora. Mientras tanto, granjas bien gestionadas operan consistentemente entre 6 y 8%, no por azar, sino por protocolos claros y decisiones tempranas. La diferencia no está solo en instalaciones; está en la cultura técnica y en la intervención oportuna. 

El impacto económico es contundente. Si producir un lechón cuesta en promedio $40–42 USD y su valor de mercado al destete es de $55–57 USD, cada lechón viable representa un margen bruto de aproximadamente $13–15 USD. En una granja de 800 cerdas, esa diferencia porcentual en mortalidad no es estadística; es flujo de caja. Cada punto porcentual que se pierde en maternidad es dinero que deja de entrar al sistema. 

Este artículo analiza por qué el lechón es biológicamente vulnerable, cómo se explica la mortalidad temprana desde la fisiología y, sobre todo, cómo un manejo post-nacimiento estructurado puede transformar la sobrevivencia en una ventaja competitiva real. La pregunta ya no es si se pueden salvar más lechones. La pregunta es cuánto estás dispuesto a seguir perdiendo por no intervenir donde más importa: en las primeras horas de vida. 

1. Vulnerabilidad Fisiológica del Lechón Recién Nacido: Un Animal que Nace al Límite

El lechón no nace preparado para un ambiente estable. Nace en una transición fisiológica abrupta y exigente. 

En cuestión de segundos pasa de un entorno intrauterino de 38–39°C, con suministro constante de glucosa vía placentaria, a un ambiente externo más frío, competitivo y energéticamente demandante. No hay periodo de adaptación gradual. La supervivencia depende de su capacidad para compensar esa ruptura metabólica inmediata. 

Para entender por qué algunos sobreviven y otros no, debemos analizar tres limitantes biológicas fundamentales. 

1.1 Reservas Energéticas Extremadamente Limitadas 

El lechón nace con: 

  • Bajo contenido de grasa corporal (≈1–2%). 
  • Reservas de glucógeno hepático limitadas. 
  • Alta tasa metabólica por kilogramo de peso. 

En términos prácticos, esto significa que dispone de energía para sostener su metabolismo basal por pocas horas si no consume calostro rápidamente. 

Un lechón de bajo peso (<1.1 kg) tiene todavía menos reservas relativas. Su margen de error es mínimo. 

Cuando no logra mamar en las primeras horas: 

  • Disminuye su glucemia.
  • Reduce su actividad motora. 
  • Se vuelve más susceptible a hipotermia. 

El problema no es infeccioso. Es metabólico. 

1.2 Termorregulación Inmadura: El Shock Térmico Inicial 

El diferencial térmico al nacimiento puede ser de más de 10°C. Y el lechón nace mojado. 

La combinación de: 

  • Alta relación superficie/volumen 
  • Escasa grasa subcutánea 
  • Piel húmeda 
  • Escasa capacidad de vasoconstricción periférica 

Provoca una pérdida acelerada de calor. Si la temperatura rectal cae por debajo de 34°C: 

  • Disminuye el reflejo de succión. 
  • Se deprime el metabolismo. 
  • Se inicia el círculo de hipotermia–hipoglucemia. 

Muchos lechones que mueren por “aplastamiento” estaban previamente debilitados por frío. El aplastamiento suele ser consecuencia, no causa primaria. 

1.3 Dependencia Absoluta del Calostro 

El lechón nace agammaglobulinémico. No recibe anticuerpos vía placentaria. 

La absorción intestinal de inmunoglobulinas es máxima en las primeras 6 horas y disminuye progresivamente hasta cerrarse alrededor de las 24 horas. Pero el calostro no es solo inmunidad, también es:

  • Energía altamente digestible. 
  • Fuente de calor metabólico. 
  • Estímulo para la motilidad intestinal. 
  • Activador de la conducta exploratoria. 

Un lechón que no consume calostro temprano pierde dos cosas críticas: 

  1. Protección inmunológica. 
  2. Estabilidad energética. 

Y eso compromete toda su viabilidad posterior. 

1.4 Competencia Intra Camada: El Factor que Amplifica el Riesgo 

En sistemas modernos, camadas de 13, 14 o más nacidos vivos son frecuentes. Pero la cantidad de pezones funcionales no siempre acompaña ese número, por tanto el resultado es: 

  • Mayor competencia. 
  • Mayor variabilidad de peso. 
  • Mayor riesgo para los más pequeños. 

Los lechones ligeros no solo tienen menos reservas; también enfrentan mayor dificultad para acceder a una fuente constante de leche. En este contexto, la sobrevivencia deja de ser un evento biológico aislado y se convierte en una competencia por recursos limitados. 

Punto Clave

El lechón recién nacido no muere por azar. Muere porque nace con un margen fisiológico estrecho y cualquier desviación energética, térmica o de acceso al calostro rompe ese equilibrio. Comprender esta vulnerabilidad es fundamental antes de hablar de manejo. Porque si no entendemos la fisiología, el protocolo se vuelve mecánico y poco efectivo.

Nace al Límite.

2. La Tríada Mortal: Cómo se Desencadena la Secuencia Hipotermia–Hipoglucemia–Mortalidad

La mayoría de muertes neonatales no son eventos aislados. Siguen un patrón fisiopatológico repetitivo. Ese patrón puede resumirse en una secuencia crítica: 

Hipotermia → Hipoglucemia → Debilidad → Muerte (directa o indirecta) 

Entender esta cadena es fundamental, porque permite intervenir antes de que el proceso sea irreversible. Al nacer, el lechón puede perder hasta 2–4°C en los primeros 10 minutos si no se seca ni se estabiliza térmicamente. 

Cuando la temperatura rectal cae por debajo de 35°C: 

  • Disminuye la actividad muscular.
  • Se reduce el reflejo de búsqueda del pezón. 
  • El metabolismo se hace extremadamente lento 

El problema es que la producción endógena de calor depende de la oxidación de glucosa. Y esa glucosa es limitada. Si no hay consumo temprano de calostro, el lechón entra rápidamente en déficit energético. 

2.2 El Segundo Golpe: Agotamiento Energético 

La hipoglucemia neonatal ocurre cuando: 

  • El gasto energético supera las reservas disponibles. 
  • No hay aporte externo suficiente (calostro). 
  • El lechón permanece inactivo por frío. 

Los signos iniciales incluyen: 

  • Letargia. 
  • Temblores. 
  • Falta de respuesta al estímulo. 
  • Incapacidad para mantenerse de pie 

En esta fase, muchos productores creen que el lechón está “débil”. En realidad, está metabólicamente comprometido, y aquí ocurre algo crítico: 

  • Un lechón hipotérmico no mama. 
  • Un lechón que no mama no corrige la hipoglucemia. 
  • Y la hipoglucemia agrava la hipotermia. 

2.3 El Desenlace: Debilidad y Muerte Indirecta 

Pocas veces el diagnóstico final dice “hipoglucemia”. Lo que se registra suele ser: 

  • Aplastamiento. 
  • Inanición.
  • Diarrea temprana. 
  • Debilidad general. 

Pero en muchos casos, la causa primaria fue energética. El lechón debilitado: 

  • Permanece más tiempo echado.
  • Reacciona menos ante movimientos de la cerda. 
  • Tiene menor fuerza para competir por el pezón. 

El aplastamiento es frecuentemente la consecuencia final de una falla metabólica previa. 

2.4 El Momento de No Retorno 

Existe un punto en el que la intervención ya no revierte el daño. 

  • La temperatura corporal desciende por debajo de 32–33°C. 
  • La glucemia cae severamente.
  • El lechón lleva varias horas sin ingerir calostro. 

Las probabilidades de recuperación disminuyen drásticamente. Por eso, la ventana real de intervención es corta. Estamos hablando de las primeras 2 a 6 horas. No de las primeras 24. 

Punto Crítico 

La mortalidad neonatal no es un evento súbito. Es el resultado de una secuencia fisiológica predecible. Si entendemos esa secuencia, podemos interrumpirla. Si la ignoramos, seguiremos registrando pérdidas que parecen inevitables, pero que en realidad eran prevenibles. 

El Frío Mata en Silencio.

3. El Impacto Económico Real: Lo que Cuesta Operar con 18% vs 7% de Mortalidad

Hasta ahora hemos hablado de fisiología. Ahora hablemos de dinero. 

Como ejemplo en una granja de 800 cerdas, la sobrevivencia neonatal no es un indicador sanitario aislado. Es una variable financiera estratégica. Trabajemos con los parámetros definidos: 

  • 800 cerdas 
  • 2.3 partos por cerda/año 
  • 12.5 nacidos vivos promedio 
  • 23,000 lechones nacidos vivos por año 
  • Costo producción por lechón: $41 promedio 
  • Precio de mercado lechón destetado: $56 promedio 
  •  Margen bruto por lechón: $15 

3.1 Escenario Deficiente: 18% de Mortalidad 

23,000 nacidos vivo
18% mortalidad = 4,140 lechones perdidos 
Lechones destetados = 18,860 

Utilidad bruta anual: 

18,860 × $15 = $282,900 USD 

3.2 Escenario Bien Gestionado: 7% de Mortalidad 


23,000 nacidos vivos 
7% mortalidad = 1,610 lechones perdidos
Lechones destetados = 21,390 

Utilidad bruta anual: 

21,390 × $15 = $320,850 USD 

3.3 Diferencia Directa Anual 

$320,850 – $282,900 = $37,950 USD adicionales por año 

Y estamos siendo conservadores. No estamos considerando: 

  • Mejor uniformidad al destete.
  • Mejor conversión en engorde.
  • Mejor ocupación de corrales.
  • Dilución de costos fijos. 
  • Mayor facturación global. 

Si incorporamos esos efectos indirectos, la diferencia puede superar fácilmente los $45,000–50,000 USD anuales. 

3.4 Análisis por Punto Porcentual

En esta granja de ejemplo: 

1% de mortalidad equivale a: 
23,000 × 1% = 230 lechones 
230 × $15 = $3,450 USD por cada punto porcentual 

Eso significa que: 

Reducir la mortalidad de 18% a 15% (solo 3 puntos) ya representa más de $10,000 USD anuales. 

Ahora la pregunta cambia completamente. No es:  “¿Se mueren algunos lechones?” más bien es 
“¿Cuánto dinero estoy dispuesto a perder cada año por no intervenir estratégicamente?” 

3.5 El Error de Análisis Más Común 

Muchos productores miran solo el costo por lechón perdido ($41). Pero ese enfoque es incompleto. 

Cuando un lechón muere: 

  • El costo ya fue invertido. 
  • Se pierde el margen. 
  • Se incrementan los costos fijos. 
  • Se reduce la eficiencia por cerda. 

No es solo un costo hundido. Es una oportunidad de ingreso que desaparece. Y lo más crítico: Gran parte de esas pérdidas ocurre en las primeras 72 horas, donde la variable dominante es manejo.

Energía inmediata cuando más importa.

Punto Central 

La diferencia entre 18% y 7% no es un indicador técnico más. Es casi $40,000 USD al año en una granja de 800 cerdas. Reducir mortalidad neonatal no es un lujo. Es una decisión financiera. 

Cada Punto Porcentual Vale Miles.

4. ¿Qué Hacen Diferente las Granjas que Operan en rangos de  6 a 8% de Mortalidad? 

Reducir la mortalidad neonatal no depende de instalaciones lujosas ni de genética “milagrosa”. Depende de disciplina operativa en las primeras horas. 

Las granjas que consistentemente manejan mortalidades entre 6 y 8% comparten cuatro características estructurales: 

  1. Protocolos claros. 
  2. Supervisión activa. 
  3. Intervención temprana.
  4. Cultura de responsabilidad sobre cada lechón. 

Veamos en detalle qué significa eso en la práctica. 

4.1 Supervisión Activa del Parto 

En granjas promedio, el personal “vigila” el parto. En granjas eficientes, el personal evalúa vitalidad. La diferencia es sutil pero determinante. 

No se trata solo de asistir distocias. Se trata de: 

  • Identificar lechones con bajo tono muscular. 
  • Detectar respiración irregular. 
  • Valorar tiempo hasta primera succión. 
  • Observar nivel de competencia intra camada. 

El monitoreo activo permite clasificar rápidamente: 

  • Lechones vigorosos. 
  • Lechones intermedios. 
  • Lechones de alto riesgo (<1.1 kg o débiles). 

Esa clasificación define la intervención inmediata. 

4.2 Secado Inmediato y Estabilización Térmica 

El secado no es un gesto rutinario. Es una intervención metabólica. 

Eliminar humedad: 

  • Reduce pérdida calórica por evaporación. 
  • Mejora actividad motora. 
  • Acelera búsqueda del pezón. 

Las granjas de bajo desempeño suelen subestimar este punto o lo aplican de forma inconsistente. Las granjas eficientes lo convierten en procedimiento obligatorio en cada parto. 

Además: 

  • Cuentan con áreas térmicas bien definidas. 
  • Evitan corrientes de aire. 
  • Ajustan temperatura ambiental según condición real, no según calendario. 

La estabilidad térmica en la primera hora es determinante. 

4.3 Manejo Estratégico del Calostro 

El calostro es el segundo pilar crítico. Las granjas de 6–8% no dejan la ingestión al azar. 

Implementan: 

  • Split suckling en camadas grandes. 
  • Priorización de lechones pequeños. 
  • Supervisión durante primeras 4–6 horas. 
  • Reubicación estratégica cuando es necesario. 

El objetivo no es que todos mamen. Es que todos mamen a tiempo. 

Existe una diferencia enorme entre: 

“Ya mamó” y “Mamó dentro de la ventana óptima”. Las primeras 6 horas valen oro inmunológico y energético. 

4.4 Intervención Energética Oportuna 

Aquí está uno de los factores más subestimados. El lechón débil no suele necesitar antibiótico, necesita energía. Las granjas de bajo desempeño esperan a que el lechón “se reactive solo”. 

Las granjas eficientes intervienen cuando detectan: 

  • Baja vitalidad. 
  • Falta de succión temprana. 
  • Temblores persistentes.
  • Aislamiento del grupo. 

El objetivo es romper el ciclo hipotermia–hipoglucemia antes de que sea irreversible. Y esa decisión se toma en horas, no en días. 

4.5 Cultura de Responsabilidad por Unidad 

Hay un componente intangible pero decisivo: En granjas promedio, la mortalidad se analiza mensual, mientras que en granjas eficientes, se analiza a diario y semanalmente. 

Se registran causas reales, se evalúan patrones por línea genética, se monitorea peso al nacimiento, se revisa desempeño por lote. 

Cada lechón es una variable medible y cuando se instala esa cultura, la mortalidad deja de ser estadística y se convierte en gestión. 

Punto Central del Capítulo 

La diferencia entre 18% y 7% no está en la genética ni en la suerte, está en la ejecución rigurosa de las primeras 6 horas. Las granjas que entienden la fisiología intervienen temprano, las que no, reaccionan tarde. Y en maternidad, reaccionar tarde cuesta dinero.

Cada hora cuenta

5. Protocolo Práctico Paso a Paso para Incrementar la Sobrevivencia Neonatal 

Reducir la mortalidad de 18% a 7% no ocurre por intención. Ocurre por protocolo. El siguiente esquema está diseñado para actuar exactamente donde se genera el mayor impacto: las primeras 6 horas de vida. 

Cada lechón debe ser evaluado al momento del parto: 

  • ¿Respira con normalidad? 
  • ¿Tiene buen tono muscular? 
  • ¿Intenta incorporarse? 
  • ¿Presenta peso estimado bajo? 

Clasificación rápida: 

  • Vigoroso 
  • Intermedio 
  • Alto riesgo 

El error común es tratar a todos igual. La intervención debe ser selectiva. 

5.2 Paso 2: Secado y Control Térmico (Minuto 0–20) 

El secado inmediato reduce pérdida calórica por evaporación. 

Acciones concretas: 

  • Uso obligatorio de talco absorbente. 
  • Ubicación temporal en zona térmica controlada. 
  • Verificar que la temperatura en el nido esté entre 34–36°C. 

Meta: mantener temperatura rectal por encima de 35°C en la primera hora. Un lechón frío no succiona eficientemente. 

5.3 Paso 3: Garantizar Ingestión Temprana de Calostro (Hora 0–4) 

No basta con asumir que “ya mamó”. 

Se debe: 

  • Observar succión efectiva.
  • Verificar abdomen ligeramente distendido. 
  • Priorizar lechones <1.1 kg. 
  • Aplicar split suckling si hay más lechones que pezones funcionales. 

Meta técnica: que todos los lechones hayan ingerido calostro dentro de las primeras 4 horas. Aquí se define inmunidad y estabilidad energética. 

5.4 Paso 4: Identificación y Manejo de Lechones de Alto Riesgo 

Lechones con: 

  • Bajo peso 
  • Lentitud para incorporarse 
  • Temperatura baja 
  • Baja competencia 

Deben recibir intervención inmediata. No se espera a “ver si reaccionan”. El objetivo es romper el ciclo hipotermia–hipoglucemia antes de que avance. 

La intervención puede incluir: 

  • Recalentamiento controlado. 
  • Estímulo de succión. 
  • Soporte energético oportuno. 

La clave es tiempo. No intensidad. 

5.5 Paso 5: Monitoreo en las Primeras 24 Horas 

Las primeras 6 horas son críticas, las primeras 24 consolidan resultados. 

Se recomienda: 

  • Revisión de vitalidad cada 4–6 horas. 
  • Reubicación estratégica si es necesario. 
  • Registro de causas reales de mortalidad. 

No se debe registrar “aplastado” sin analizar condición previa. Muchas veces el aplastamiento fue consecuencia de debilidad previa. 

5.6 Indicadores que Debes Medir Semanalmente 

  • Mortalidad 0–72 horas. 
  • Peso promedio al nacimiento. 
  • Variabilidad de peso intra camada. 
  • Porcentaje de lechones <1.1 kg. 
  • Mortalidad por causa específica. 

Lo que no se mide no se mejora. Y lo que no se analiza económicamente, no se prioriza. 

Punto Clave del Capítulo 

La sobrevivencia neonatal no mejora con discursos. Mejora con estandarización. Si cada parto sigue un protocolo claro, la mortalidad baja de forma consistente. No necesitas tecnología sofisticada para reducir 3–5 puntos porcentuales. Necesitas disciplina en las primeras horas. 

La Disciplina Salva Lechones.

6. La Cultura que Sostiene Resultados: Cómo Convertir la Sobrevivencia en Ventaja Competitiva Permanente 

Reducir mortalidad neonatal una semana es fácil. Sostenerla por años es gestión. La diferencia entre una mejora temporal y un cambio estructural no está en el protocolo escrito, sino en la cultura operativa que lo respalda. En maternidad, la cultura define si el protocolo se ejecuta o se ignora. 

6.1 De Indicador Sanitario a Indicador Financiero 

En muchas granjas, la mortalidad pre-destete se analiza como dato sanitario mensual. 

Las granjas eficientes la analizan como: 

  • Indicador de eficiencia productiva. 
  • Indicador de desempeño del equipo. 
  • Indicador de rentabilidad por cerda. 

Cuando el personal entiende que cada punto porcentual equivale a más de $3,400 USD anuales en una granja de 800 cerdas, el enfoque cambia. La sobrevivencia deja de ser un número. Se convierte en responsabilidad económica. 

6.2 Capacitación con Fundamento Fisiológico 

El error más común es capacitar en tareas, no en fundamentos. Decir: “Seca al lechón.” Es distinto a explicar: “Si no lo secas, pierde calor, baja su glucosa y disminuye su capacidad de succión.” 

Cuando el equipo entiende la fisiología: 

  • Ejecuta con criterio. 
  • Toma decisiones más rápidas. 
  • Detecta problemas antes. 

La educación técnica es inversión directa en reducción de mortalidad. 

6.3 Análisis de Causa Real 

Registrar “aplastado” sin investigar es cómodo. 

Las granjas eficientes preguntan: 

  • ¿Estaba frío antes? 
  • ¿Había mamado? 
  • ¿Tenía bajo peso?
  • ¿Hubo competencia excesiva? 

El análisis correcto permite intervenir en la causa primaria. Y en la mayoría de los casos tempranos, la causa primaria es metabólica. 

6.4 Estandarización y Auditoría Interna 

Los protocolos deben: 

  • Estar por escrito. 
  • Ser visibles en maternidad. 
  • Revisarse periódicamente. 
  • Auditarse de forma objetiva. 

Si cada turno maneja distinto, la mortalidad será inconsistente. La consistencia es la que permite sostener el 6–8%. 

6.5 La Ventaja Competitiva Real 

Reducir mortalidad neonatal: 

  • Aumenta lechones destetados por cerda/año. 
  • Reduce costo unitario. 
  • Mejora flujo de animales en engorde. 
  • Incrementa facturación sin ampliar instalaciones. 

Eso es crecimiento sin expansión estructural. En un mercado donde los márgenes son estrechos, la eficiencia en maternidad puede marcar la diferencia entre rentabilidad sólida y supervivencia financiera. 

Punto Final del Capítulo 

La sobrevivencia neonatal no es un evento biológico aislado, es el reflejo de la disciplina técnica y la cultura operativa de la granja. Las granjas promedio aceptan pérdidas, las granjas competitivas las gestionan. Y cuando se gestionan correctamente, la diferencia no se mide en lechones, se mide en miles de dólares retenidos dentro del sistema. 

Conclusiones 

La mortalidad neonatal no es inevitable; es gestionable. 

La mayoría de muertes en las primeras 72 horas siguen una secuencia fisiológica predecible: hipotermia, hipoglucemia y debilidad progresiva. Comprender esta base metabólica permite intervenir de manera oportuna y romper el ciclo antes de que sea irreversible. La sobrevivencia no depende del azar, depende del manejo aplicado en las primeras horas. 

El componente energético es el eje silencioso del problema. 

Muchos diagnósticos finales señalan “aplastamiento” o “debilidad”, pero la causa primaria suele ser energética. El lechón nace con reservas mínimas y un margen fisiológico estrecho. Si no se estabiliza térmica y metabólicamente de inmediato, la probabilidad de pérdida aumenta exponencialmente. 

Reducir mortalidad es una decisión financiera estratégica. 

En una granja de 800 cerdas, la diferencia entre operar al 18% y al 7% puede representar cerca de $38,000 USD adicionales por año, sin considerar efectos indirectos en uniformidad y eficiencia global. Cada punto porcentual equivale a más de $3,400 USD anuales. La sobrevivencia neonatal es rentabilidad retenida. 

Recomendaciones Técnicas Accionables 

Implementa un protocolo obligatorio para las primeras 6 horas de vida. 

Incluye evaluación de vitalidad, secado inmediato, control térmico y verificación activa de ingestión de calostro. No dependas de la experiencia individual del operario; estandariza el procedimiento y audítalo semanalmente. La consistencia operativa es lo que reduce la variabilidad en mortalidad. 

Prioriza la intervención en lechones de alto riesgo. 

Identifica tempranamente los <1.1 kg o con baja vitalidad y aplica medidas correctivas inmediatas. El tiempo es el factor crítico: intervenir en la primera hora cambia el pronóstico; esperar 12 horas reduce drásticamente las probabilidades de recuperación. 

Mide la mortalidad 0–72 horas como indicador clave de gestión. 

Analiza causas reales, peso al nacimiento y desempeño por lote. Vincula el indicador con impacto económico para que el equipo comprenda que cada punto porcentual representa miles de dólares. Lo que se mide y se interpreta correctamente se mejora. 

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