INTRODUCCIÓN

En muchas granjas porcinas, el parto se considera el cierre de un proceso exigente. Sin embargo, desde el punto de vista reproductivo, el verdadero impacto comienza después, especialmente cuando se trata de partos prolongados, distócicos o que requirieron intervención manual. 

Una cerda que atravesó un parto difícil enfrenta inflamación uterina, microlesiones y un alto riesgo de contaminación bacteriana. Cuando estos factores no se manejan de forma adecuada, las consecuencias no siempre son inmediatas, pero suelen manifestarse semanas después como intervalos destete–servicio prolongados, fallas reproductivas y pérdidas silenciosas de eficiencia que afectan directamente la rentabilidad de la granja. 

Uno de los errores más frecuentes es asumir que, si la cerda se levanta y consume alimento, el problema está resuelto. El dolor post parto, la inflamación persistente y las infecciones subclínicas pueden comprometer la involución uterina y retrasar el retorno al celo, incluso en animales que aparentan una buena recuperación. 

La decisión de implementar un tratamiento post parto no debe ser automática ni indiscriminada, sino basada en criterios técnicos claros, considerando la dificultad del parto, su duración y el grado de manipulación. Un manejo post parto responsable busca proteger el útero, reducir la inflamación, controlar el dolor y prevenir infecciones, siempre bajo un enfoque de bienestar animal y eficiencia productiva. 

En este artículo analizaremos cuándo está justificado intervenir en partos difíciles, los riesgos de no hacerlo correctamente y los principios técnicos que deben guiar una decisión racional en esta etapa crítica del ciclo reproductivo. 

1. ¿Qué se considera realmente un parto difícil en cerdas? 

En muchas granjas, el concepto de parto difícil se interpreta de manera subjetiva. Sin embargo, desde un punto de vista técnico, es indispensable contar con criterios claros, ya que de esta definición depende el manejo post parto y la toma de decisiones sanitarias. 

En condiciones normales, el parto de una cerda dura entre 2 y 4 horas, con intervalos de 10 a 20 minutos entre lechones. Se considera parto prolongado cuando el proceso supera las 4–5 horas o cuando existen intervalos mayores a 30–45 minutos sin expulsión fetal, especialmente si no hay signos claros de progreso. 

La distocia ocurre cuando existe cualquier dificultad anormal que impide la expulsión fisiológica de los lechones. Entre las causas más frecuentes se incluyen el tamaño excesivo del lechón, malas presentaciones fetales, agotamiento uterino y contracciones ineficaces. En estos casos, la cerda suele requerir intervención humana, ya sea para corregir posiciones o realizar extracciones manuales. 

La intervención manual marca un punto crítico. Aunque muchas veces es necesaria, cada palpación intrauterina incrementa el riesgo de microlesiones, contaminación bacteriana e inflamación uterina. Incluso con buenas prácticas de higiene, una manipulación prolongada convierte el parto en un evento de alto riesgo sanitario post parto. 

No todos los partos asistidos tienen el mismo impacto. Una ayuda puntual no equivale a múltiples manipulaciones o extracciones traumáticas. Por ello, desde el punto de vista práctico, un parto debe considerarse difícil cuando se presenta uno o más de los siguientes criterios: 

  • Duración excesiva del parto 
  • Intervalos prolongados entre lechones 
  • Palpaciones intrauterinas repetidas 
  • Extracción manual de lechones 
  • Signos evidentes de dolor o agotamiento en la cerda 

Un error común es normalizar los partos difíciles bajo la idea de que “siempre ha sido así”. Sin embargo, estos eventos dejan secuelas fisiológicas que no terminan con el parto. El útero queda inflamado y expuesto a una mayor carga bacteriana, lo que favorece infecciones subclínicas y retrasa la recuperación reproductiva. 

Definir correctamente qué es un parto difícil no es un ejercicio teórico, sino una herramienta de gestión que permite identificar cerdas de riesgo, aplicar un manejo post parto adecuado y prevenir pérdidas reproductivas que suelen aparecer semanas después. 

2. Cambios fisiológicos y riesgos post parto tras un parto complicado

Cuando una cerda experimenta un parto prolongado, distócico o con intervención manual, el proceso no termina con la salida del último lechón. A nivel fisiológico, el organismo entra en una fase de recuperación crítica, especialmente vulnerable cuando el parto no fue normal. 

Uno de los principales cambios es la inflamación uterina. Las contracciones prolongadas y las manipulaciones generan microlesiones en el endometrio, activando una respuesta inflamatoria que, cuando es excesiva, puede retrasar la involución uterina. Este daño tisular crea un entorno menos favorable para la recuperación reproductiva. 

A este escenario se suma el riesgo de contaminación bacteriana. Durante el parto, el útero queda expuesto y cada palpación intrauterina incrementa la probabilidad de introducir bacterias oportunistas. En partos con múltiples intervenciones, la carga bacteriana puede favorecer el desarrollo de infecciones uterinas clínicas o subclínicas. 

El dolor post parto es otro factor frecuentemente subestimado. Además de afectar el bienestar animal, el dolor incrementa el estrés fisiológico, reduce el consumo de alimento y debilita la respuesta inmune, lo que retrasa la recuperación uterina y el restablecimiento del equilibrio hormonal. 

El estrés y el agotamiento asociados a partos complicados también comprometen la capacidad del organismo para controlar la inflamación y las infecciones. En muchos casos, el sistema inmune se ve sobrepasado, facilitando procesos infecciosos que no siempre presentan signos clínicos evidentes. 

Estas alteraciones suelen ser subclínicas. La cerda puede aparentar una recuperación normal, pero a nivel uterino la involución puede estar retrasada. Las consecuencias suelen manifestarse semanas después, en forma de celos irregulares, retornos tardíos y fallas reproductivas. 

En conjunto, inflamación, contaminación bacteriana, dolor y estrés conforman un escenario de alto riesgo post parto que, si no se maneja adecuadamente, impacta de manera directa en la eficiencia reproductiva y los costos ocultos de la granja. 

Tratamientos

3. Consecuencias de un manejo post parto inadecuado 

Cuando el manejo post parto no se realiza de forma oportuna y racional, las consecuencias rara vez son inmediatas. En la mayoría de los casos, el problema no se manifiesta en la sala de maternidad, sino semanas después, cuando la cerda debería reintegrarse al ciclo reproductivo. Es en ese momento cuando comienzan a aparecer las pérdidas silenciosas que afectan la eficiencia global de la granja. 

Una de las consecuencias más frecuentes es el desarrollo de metritis y endometritis subclínicas. Estas infecciones no siempre generan signos evidentes como fiebre o descarga vaginal, pero sí alteran el ambiente uterino y retrasan el proceso de involución. El resultado es un útero funcionalmente comprometido, incapaz de responder de manera óptima a los estímulos hormonales del siguiente ciclo. 

Este daño se traduce directamente en intervalos destete–servicio prolongados, celos irregulares o de baja calidad y un aumento en los retornos al celo. Cada día adicional sin servicio efectivo representa días no productivos, con un impacto económico que suele pasar desapercibido cuando se analiza cerda por cerda, pero que se vuelve crítico al evaluarlo a nivel de lote o de granja. 

Además del impacto reproductivo, un manejo post parto deficiente afecta el estado corporal y la recuperación metabólica de la cerda. El dolor persistente y la inflamación reducen el consumo de alimento durante la lactancia, dificultan la recuperación de reservas corporales y comprometen la capacidad de la cerda para sostener una producción eficiente en el siguiente ciclo. 

Desde el punto de vista del bienestar animal, ignorar el manejo post parto en partos difíciles también tiene un costo. Una cerda con dolor e inflamación no solo sufre, sino que rinde menos. El bienestar y la productividad no son conceptos opuestos; por el contrario, están profundamente interconectados. 

En conjunto, no manejar adecuadamente el post parto en cerdas que atravesaron partos complicados implica aceptar pérdidas reproductivas, económicas y de bienestar que, en la mayoría de los casos, podrían haberse prevenido con decisiones técnicas oportunas y bien fundamentadas.

4. Dolor e inflamación post parto: el problema que casi nadie evalúa

En la mayoría de las granjas porcinas, el dolor post parto rara vez se evalúa de forma sistemática. Si la cerda se levanta, come y amamanta a sus lechones, suele asumirse que el proceso fue superado. Sin embargo, el dolor y la inflamación post parto existen, incluso cuando no son evidentes, y su impacto va mucho más allá del bienestar animal. 

Durante un parto difícil, el útero y el canal del parto sufren microlesiones, distensión excesiva y manipulación, lo que desencadena una respuesta inflamatoria natural. El problema surge cuando esta inflamación es intensa o prolongada. En estas condiciones, el organismo prioriza la respuesta al daño tisular, desviando energía y recursos que deberían destinarse a la recuperación reproductiva. 

El dolor no tratado genera una respuesta de estrés crónico, con liberación sostenida de cortisol. Este estado hormonal afecta el consumo de alimento, reduce la eficiencia metabólica y debilita la respuesta inmune. Una cerda con dolor come menos, pierde condición corporal y tarda más en recuperar el equilibrio fisiológico necesario para un retorno reproductivo eficiente. 

Desde el punto de vista del manejo, el dolor también interfiere con el comportamiento. Cerdas incómodas o con molestias uterinas muestran mayor inquietud, menor tolerancia a la manipulación y, en algunos casos, una interacción menos eficiente con la camada. Estas alteraciones, aunque sutiles, son señales de que algo no está funcionando correctamente. 

Ignorar el dolor post parto no solo es un problema ético, sino también una mala decisión productiva. El bienestar animal y la eficiencia reproductiva están estrechamente ligados. Una cerda que se recupera sin dolor ni inflamación excesiva tiene mayor probabilidad de presentar un celo oportuno, una buena respuesta al servicio y una gestación exitosa. 

Reconocer el dolor y la inflamación como factores clave del manejo post parto implica cambiar la forma de evaluar la recuperación, pasando de una observación superficial a un enfoque más integral, donde el bienestar, la sanidad y la productividad se consideran parte del mismo sistema. 

Daño que no se ve

¿Cuándo está justificado implementar un tratamiento post parto? 

Una de las decisiones más sensibles en el manejo reproductivo es determinar cuándo intervenir y cuándo no después de un parto. Tratar indiscriminadamente todos los partos no es una práctica responsable, pero no intervenir cuando el riesgo es alto suele ser un error aún más costoso. La clave está en identificar los escenarios donde el tratamiento post parto está técnicamente justificado. 

El primer criterio a considerar es la dificultad del parto. Partos prolongados, con intervalos excesivos entre lechones o que requirieron múltiples palpaciones intrauterinas representan un riesgo real para la salud uterina. En estos casos, la inflamación y la contaminación bacteriana no son hipótesis, sino consecuencias probables del proceso. 

Otro factor determinante es el grado de intervención manual. La extracción de uno o más lechones, especialmente cuando fue laboriosa o repetida, incrementa de forma significativa el riesgo de microlesiones y de introducción de bacterias al útero. Estas cerdas no deberían ser evaluadas bajo los mismos criterios que aquellas con partos rápidos y sin asistencia. 

También debe considerarse el estado general de la cerda al finalizar el parto. Animales exhaustos, con signos evidentes de dolor, falta de apetito o recuperación lenta, requieren una atención especial. En estos casos, no intervenir equivale a postergar un problema que inevitablemente impactará el siguiente ciclo reproductivo. 

Desde el punto de vista emocional, muchos productores han visto cómo una cerda “aparentemente normal” falla semanas después sin una causa clara. En retrospectiva, el origen suele encontrarse en un parto complicado mal manejado. Reconocer a tiempo cuándo intervenir es prevenir frustraciones futuras. 

Implementar un tratamiento post parto cuando está indicado no significa medicalizar por rutina, sino actuar con criterio, protegiendo el útero, el bienestar de la cerda y la rentabilidad de la granja. Las decisiones tomadas en estas primeras horas post parto suelen definir el éxito o el fracaso del siguiente ciclo reproductivo.

Principios técnicos de un tratamiento post parto racional 

Un tratamiento post parto eficaz no se basa en la improvisación ni en la costumbre, sino en principios técnicos bien definidos. El objetivo no es “tratar por tratar”, sino restablecer las condiciones fisiológicas necesarias para que la cerda se recupere adecuadamente y pueda iniciar un nuevo ciclo reproductivo sin desventajas. 

El primer principio es la protección de la salud uterina. Tras un parto difícil, el útero queda expuesto a inflamación y contaminación bacteriana. Un enfoque racional busca controlar estos dos factores de manera simultánea, evitando que procesos subclínicos se conviertan en problemas reproductivos evidentes semanas después. No actuar sobre el útero cuando el riesgo es alto equivale a aceptar fallas futuras como parte del sistema. 

El segundo principio es el control del dolor y la inflamación. El dolor post parto no solo afecta el bienestar animal, sino que interfiere directamente con el consumo, la recuperación metabólica y la respuesta inmune. Una cerda que se recupera sin dolor tiene mayores probabilidades de mantener una buena condición corporal y presentar un retorno reproductivo oportuno. 

Otro aspecto clave es la oportunidad del tratamiento. Las primeras horas post parto representan una ventana crítica. Intervenir tarde reduce la eficacia de cualquier estrategia y aumenta la probabilidad de que el daño ya esté establecido. Un tratamiento oportuno actúa como una medida preventiva más que correctiva. 

Desde el punto de vista emocional, muchos productores han experimentado la frustración de perder eficiencia sin una causa aparente. Un enfoque racional del tratamiento post parto devuelve el control al sistema, permitiendo tomar decisiones basadas en criterios técnicos y no en reacciones tardías. 

Finalmente, un tratamiento post parto responsable debe integrarse dentro de una estrategia global de manejo, alineada con el bienestar animal, la sostenibilidad sanitaria y la rentabilidad. Cuando se aplican estos principios, el tratamiento deja de verse como un costo y se convierte en una inversión en eficiencia reproductiva.

Bienestar

Impacto del manejo post parto en la fertilidad del siguiente ciclo 

El verdadero impacto del manejo post parto no se observa en la maternidad, sino en el siguiente ciclo reproductivo. Las decisiones tomadas durante las primeras horas y días posteriores a un parto difícil determinan, en gran medida, la capacidad de la cerda para regresar al celo, concebir y sostener una gestación exitosa. 

Un útero que no logra una involución adecuada debido a inflamación persistente o infecciones subclínicas presenta un ambiente desfavorable lo cual resulta en descargas uterinas durante el celo lo que se conoce como “cerdas sucias”, estas cerdas no pueden ser servidas aunque presenten celo, esto implica un incremento de 21 días para el próximo ciclo. Estas cerdas tambirn suelen mostrar celos tardíos, irregulares o de baja intensidad, lo que dificulta la detección y reduce la eficiencia del servicio. En muchos casos, el problema no es la inseminación, sino el estado fisiológico del aparato reproductor. 

El manejo post parto también influye en la calidad del celo. Cerdas que se recuperan sin dolor ni inflamación excesiva presentan una mejor expresión del estro y una respuesta hormonal más consistente. Esto se traduce en mayores tasas de concepción y una reducción de los retornos al celo, indicadores clave de eficiencia reproductiva. 

Desde el punto de vista práctico, los partos difíciles mal manejados suelen reflejarse en un aumento de días no productivos. Cada día adicional sin servicio efectivo representa una pérdida económica que se acumula silenciosamente. Lo que comenzó como un problema puntual en el parto termina impactando el flujo de producción de toda la granja. 

Muchos productores reconocen la frustración de ver cómo cerdas aparentemente sanas fallan sin una causa evidente. Con frecuencia, la explicación está en un post parto subestimado, donde no se actuó a tiempo para proteger la fertilidad futura. 

Un manejo post parto adecuado no garantiza resultados absolutos, pero incrementa de forma significativa la probabilidad de éxito reproductivo. Cuidar esta etapa es cuidar el potencial productivo de la cerda y, en última instancia, la estabilidad y rentabilidad del sistema.

Impacto del manejo post parto en la fertilidad del siguiente ciclo 

El verdadero impacto del manejo post parto no se observa en la maternidad, sino en el siguiente ciclo reproductivo. Las decisiones tomadas durante las primeras horas y días posteriores a un parto difícil determinan, en gran medida, la capacidad de la cerda para regresar al celo, concebir y sostener una gestación exitosa. 

Un útero que no logra una involución adecuada debido a inflamación persistente o infecciones subclínicas presenta un ambiente desfavorable lo cual resulta en descargas uterinas durante el celo lo que se conoce como “cerdas sucias”, estas cerdas no pueden ser servidas aunque presenten celo, esto implica un incremento de 21 días para el próximo ciclo. Estas cerdas tambirn suelen mostrar celos tardíos, irregulares o de baja intensidad, lo que dificulta la detección y reduce la eficiencia del servicio. En muchos casos, el problema no es la inseminación, sino el estado fisiológico del aparato reproductor. 

El manejo post parto también influye en la calidad del celo. Cerdas que se recuperan sin dolor ni inflamación excesiva presentan una mejor expresión del estro y una respuesta hormonal más consistente. Esto se traduce en mayores tasas de concepción y una reducción de los retornos al celo, indicadores clave de eficiencia reproductiva. 

Desde el punto de vista práctico, los partos difíciles mal manejados suelen reflejarse en un aumento de días no productivos. Cada día adicional sin servicio efectivo representa una pérdida económica que se acumula silenciosamente. Lo que comenzó como un problema puntual en el parto termina impactando el flujo de producción de toda la granja. 

Muchos productores reconocen la frustración de ver cómo cerdas aparentemente sanas fallan sin una causa evidente. Con frecuencia, la explicación está en un post parto subestimado, donde no se actuó a tiempo para proteger la fertilidad futura. 

Un manejo post parto adecuado no garantiza resultados absolutos, pero incrementa de forma significativa la probabilidad de éxito reproductivo. Cuidar esta etapa es cuidar el potencial productivo de la cerda y, en última instancia, la estabilidad y rentabilidad del sistema.

Cada parto deja una huella

Errores comunes en el tratamiento post parto en granjas porcinas 

A pesar de la experiencia acumulada en muchas granjas, el manejo post parto sigue estando marcado por errores repetitivos que comprometen la recuperación de la cerda y su desempeño reproductivo. La mayoría de estos fallos no se deben a falta de interés, sino a decisiones basadas en la costumbre más que en criterios técnicos. 

Uno de los errores más frecuentes es no tratar cuando el parto lo amerita. Partos prolongados, con múltiples palpaciones o extracciones manuales, suelen subestimarse bajo la idea de que “la cerda se ve bien”. Esta evaluación superficial ignora los procesos inflamatorios e infecciosos subclínicos que se desarrollan en el útero y que solo se evidencian semanas después. 

En el extremo opuesto, también es común el tratamiento indiscriminado de todos los partos, sin diferenciar niveles de riesgo. Esta práctica no solo incrementa costos innecesarios, sino que va en contra de un manejo sanitario responsable y sostenible, además de diluir el verdadero impacto del tratamiento cuando realmente se necesita. 

Otro error habitual es la intervención tardía. Esperar a que aparezcan signos clínicos evidentes reduce significativamente la eficacia de cualquier protocolo. El manejo post parto es preventivo por naturaleza; cuando el daño ya está establecido, las opciones se vuelven más limitadas y costosas. 

La falta de control del dolor y la inflamación es otro punto crítico. Enfocar el tratamiento únicamente en la sanidad uterina y olvidar el bienestar de la cerda compromete el consumo, la recuperación metabólica y la respuesta inmune, afectando indirectamente la fertilidad. 

Finalmente, un error silencioso pero frecuente es la ausencia de seguimiento. Aplicar un tratamiento sin observar la evolución de la cerda en los días posteriores impide evaluar su efectividad y ajustar el manejo. Sin datos ni observación, los errores se repiten. 

Reconocer y corregir estos errores es un paso fundamental para transformar el manejo post parto en una herramienta real de mejora productiva, y no en una rutina sin impacto. 

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Manejo post parto responsable: bienestar animal y sostenibilidad productiva 

Hablar de manejo post parto responsable implica ir más allá de la sanidad inmediata y comprender que el bienestar animal y la productividad no son conceptos opuestos, sino profundamente interdependientes. Una cerda que se recupera adecuadamente después de un parto difícil no solo sufre menos, sino que rinde mejor y permanece más tiempo dentro del sistema productivo. 

El bienestar post parto comienza con el reconocimiento del dolor y la inflamación como problemas reales. Ignorarlos no reduce su impacto; simplemente los traslada al desempeño reproductivo. Cerdas con dolor persistente presentan menor consumo, peor recuperación corporal y mayor vulnerabilidad a enfermedades, lo que compromete su eficiencia en el siguiente ciclo. 

Desde una perspectiva de sostenibilidad, el manejo post parto responsable también significa intervenir solo cuando está justificado. Tratar con criterio técnico reduce el uso innecesario de medicamentos, mejora la eficacia de los protocolos y contribuye a una producción más alineada con las exigencias actuales de uso responsable de antimicrobianos. 

Un aspecto frecuentemente subestimado es la longevidad de la cerda. Partos difíciles mal manejados aceleran el desgaste fisiológico y aumentan el riesgo de descarte temprano. En cambio, una cerda que se recupera sin dolor ni infecciones tiene mayores probabilidades de mantenerse productiva por más ciclos, reduciendo costos de reposición y mejorando la estabilidad del hato. 

A nivel de granja, el manejo post parto responsable se traduce en sistemas más predecibles, con menos fallas reproductivas inesperadas y una mejor planificación de la producción. Esto genera confianza en el equipo de trabajo y permite tomar decisiones basadas en datos y resultados, no en suposiciones. 

En definitiva, tratar el post parto con responsabilidad es una inversión en bienestar, eficiencia y sostenibilidad. Cuidar esta etapa es cuidar la base productiva de la granja y asegurar resultados consistentes en el mediano y largo plazo.

Manejo adecuado

Conclusiones  

  • El parto no marca el final del proceso reproductivo, sino el inicio de una etapa crítica que define el desempeño futuro de la cerda. Partos difíciles, prolongados o con intervención manual generan cambios fisiológicos que, si no se manejan adecuadamente en el post parto, se traducen en pérdidas reproductivas silenciosas y acumulativas. 
  • El manejo post parto debe basarse en criterios técnicos claros y no en la costumbre o la apariencia externa del animal. Inflamación, dolor e infecciones subclínicas afectan directamente la involución uterina y el retorno al celo, comprometiendo la fertilidad y aumentando los días no productivos en la granja. 
  • Intervenir de forma oportuna y racional en el post parto no es medicalizar por rutina, sino proteger el bienestar animal y la eficiencia productiva. Las decisiones tomadas en estas primeras horas tienen un impacto directo en la rentabilidad, la longevidad de la cerda y la sostenibilidad del sistema productivo. 

Recomendaciones  

  • Establece criterios claros para identificar partos difíciles en tu granja y asegúrate de que todo el personal los conozca y aplique de forma consistente. Clasificar correctamente estos eventos permite tomar decisiones oportunas en el post parto y evita que problemas subclínicos se transformen en fallas reproductivas visibles semanas después. 
  • Evalúa el manejo post parto como una herramienta estratégica, no como un gasto adicional. Proteger el útero, controlar el dolor y reducir la inflamación en cerdas de riesgo mejora el retorno al celo, disminuye los días no productivos y fortalece la eficiencia reproductiva del sistema en su conjunto. 
  • Incorpora el bienestar animal dentro de las decisiones técnicas del post parto. Una cerda que se recupera sin dolor ni infecciones tiene mayor longevidad productiva y mejores resultados reproductivos. Tomar decisiones basadas en criterios técnicos y observación post parto es una de las formas más efectivas de proteger la rentabilidad de la granja. 

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Nota editorial de transparencia 

Este artículo ha sido elaborado con fines educativos y técnicos, con el objetivo de apoyar la toma de decisiones en el manejo reproductivo de cerdas, basándose en criterios científicos, experiencia de campo y buenas prácticas de producción porcina. 

MASPORCICULTURA mantiene acuerdos de patrocinio comercial con empresas del sector porcino, cuya presencia se refleja a través de banners publicitarios dentro del sitio web. La inclusión de estos elementos no condiciona el contenido técnico, las conclusiones ni las recomendaciones presentadas en este artículo. 

Las decisiones sanitarias y de manejo deben ser evaluadas y adaptadas por cada productor o técnico responsable, considerando la realidad específica de su granja y, cuando corresponda, bajo la asesoría de un médico veterinario. 

MASPORCICULTURA reafirma su compromiso con la divulgación técnica responsable, el bienestar animal y la sostenibilidad productiva.