Cómo la neumonía enzootica reduce silenciosamente la ganancia media diaria, empeora la conversión alimenticia y aumenta los días a mercado… mientras tú crees que todo está bajo control.
Introducción
Hay enfermedades que llegan como tormentas: altas mortalidades, brotes explosivos, pérdidas evidentes. Y hay otras que no hacen ruido… pero drenan silenciosamente la rentabilidad de la granja día tras día.
La neumonía enzootica pertenece a este segundo grupo.
No siempre provoca crisis visibles. Pero sí erosiona lo más valioso en cualquier sistema productivo: La eficiencia.
- Un pulmón inflamado no convierte alimento en músculo.
- Un cerdo que respira con dificultad no expresa su potencial genético.
- Un lote con infección respiratoria crónica nunca alcanzará su verdadera ganancia media diaria.
Y ahí comienza el verdadero problema.
- Cuando la GMD cae 40 o 60 gramos, nadie entra en pánico.
- Cuando la conversión alimenticia empeora 0.2 puntos, se culpa al clima o al alimento.
- Cuando los cerdos tardan más días en llegar a mercado, parece algo “normal”. Pero no lo es.
Detrás de esos pequeños desvíos se esconde un patógeno que se adhiere al epitelio respiratorio, paraliza el sistema mucociliar y provoca lesiones pulmonares crónicas que muchas veces solo se evidencian en el rastro.
- lCada punto adicional en conversión es dinero que se queda en el comedero.
- lCada día extra a mercado es capital inmovilizado.
- lCada pulmón lesionado es eficiencia perdida.
En un contexto donde los márgenes son estrechos y el alimento representa la mayor parte del costo de producción, permitir que Mycoplasma circule sin control es una decisión costosa.
La neumonía enzootica no es solo un problema sanitario. Es un problema económico y de gestión. Y la diferencia entre una granja que convive con Mycoplasma y una que lo controla estratégicamente se mide en kilos, días y utilidades.
En este artículo analizaremos cómo afecta el sistema respiratorio, cómo impacta la ganancia media diaria y la conversión alimenticia, y qué estrategias permiten recuperar la eficiencia productiva. Porque proteger el pulmón no es solo una decisión técnica. Es una decisión empresarial.
1. ¿Qué es Mycoplasma hyopneumoniae y por qué es tan persistente?
La neumonía enzootica porcina es causada por Mycoplasma hyopneumoniae, una bacteria atípica que posee características biológicas que explican su capacidad de permanecer durante años en sistemas productivos comerciales.
A diferencia de muchas bacterias convencionales, Mycoplasma carece de pared celular. Esta particularidad no solo la hace naturalmente resistente a antibióticos que actúan sobre la síntesis de pared, sino que también le permite una gran plasticidad estructural, facilitando su adaptación al epitelio respiratorio del cerdo.
Su mecanismo de acción comienza con la adhesión específica a los cilios del epitelio respiratorio, principalmente en tráquea, bronquios y bronquiolos. Una vez adherido, interfiere con el movimiento ciliar y compromete el sistema mucociliar, que constituye la primera línea de defensa pulmonar. El resultado es una alteración progresiva de la capacidad del animal para eliminar partículas, bacterias secundarias y agentes virales.
Pero lo que realmente convierte a Mycoplasma en un enemigo persistente es su dinámica epidemiológica dentro de la granja.
En sistemas de producción continua, la transmisión horizontal ocurre fácilmente entre lechones en maternidad y transición. Además, existe evidencia de transmisión vertical temprana desde cerdas positivas hacia sus camadas. Esto genera una circulación constante del agente entre lotes de diferentes edades, especialmente en granjas donde no se implementa un flujo estricto “todo dentro – todo fuera”.
El problema no es solo la infección inicial. Es la capacidad del agente para mantenerse en niveles subclínicos durante semanas, incluso meses, generando inflamación crónica de baja intensidad. En muchos casos, la tos leve se normaliza, y la enfermedad pasa a formar parte del “ruido de fondo” sanitario del sistema.
Erradicar Mycoplasma en sistemas de alta densidad y reposición continua es complejo y costoso. Requiere estrategias coordinadas que incluyen estabilización del hato reproductor, manejo de reemplazos, bioseguridad interna rigurosa y monitoreo constante. Sin un enfoque integral, la granja simplemente aprende a convivir con el agente.
Y ahí radica el verdadero riesgo: cuando la enfermedad deja de percibirse como un problema urgente, pero continúa afectando silenciosamente la eficiencia productiva.
Mycoplasma no necesita provocar mortalidades elevadas para ser económicamente relevante. Le basta con permanecer circulando, comprometer la función pulmonar y reducir, día tras día, el potencial productivo del cerdo.
2. Cómo Mycoplasma daña el pulmón: fisiopatología paso a paso
El impacto de Mycoplasma hyopneumoniae comienza en el epitelio respiratorio, mucho antes de reflejarse en los indicadores productivos.
La bacteria se adhiere específicamente a los cilios de las células que recubren tráquea, bronquios y bronquiolos. Esta adhesión compromete el movimiento ciliar y provoca ciliostasis, afectando el sistema mucociliar, la primera línea de defensa del pulmón. Cuando este mecanismo falla, el animal pierde capacidad para eliminar partículas y microorganismos inhalados.
El siguiente paso es la inflamación crónica.
Se produce infiltración de células inflamatorias, engrosamiento de las paredes bronquiolares y acumulación de exudado. Esto reduce el diámetro funcional de las vías aéreas y limita el intercambio gaseoso. Macroscópicamente, se observan las típicas lesiones de consolidación craneoventral en rastro: áreas firmes, no funcionales, que disminuyen la superficie pulmonar efectiva.
Un pulmón consolidado no oxigena eficientemente.
Como consecuencia, la oxigenación tisular disminuye y el metabolismo se vuelve menos eficiente. El cerdo destina más energía a sostener la respuesta inflamatoria que a depositar tejido muscular. En términos productivos, parte del alimento consumido deja de convertirse en crecimiento.
Además, la alteración del sistema mucociliar facilita infecciones secundarias, convirtiendo a Mycoplasma en un actor clave dentro del Complejo Respiratorio Porcino. El daño inicial rara vez actúa solo; suele abrir la puerta a otros agentes que agravan el cuadro.
Lo más relevante es que este proceso suele ser progresivo y subclínico. No siempre hay signos dramáticos. Predomina una inflamación persistente de bajo grado que compromete el rendimiento sin generar alarmas evidentes.
3. Del pulmón al desempeño productivo: impacto en la Ganancia Media Diaria
En producción porcina moderna, la Ganancia Media Diaria (GMD) es uno de los indicadores más sensibles de eficiencia. Pequeñas variaciones sostenidas en el tiempo pueden modificar significativamente la rentabilidad de un sistema. Y es precisamente aquí donde Mycoplasma hyopneumoniae ejerce uno de sus efectos más costosos.
Cuando el pulmón está comprometido, el intercambio gaseoso se vuelve menos eficiente. La disminución en la oxigenación tisular afecta directamente el metabolismo energético. El músculo, principal tejido de interés comercial, depende de una adecuada disponibilidad de oxígeno para expresar su potencial de crecimiento.
Pero el impacto no es solo respiratorio. También es inmunológico.
La inflamación crónica inducida por Mycoplasma implica una activación constante del sistema inmune. Mantener esta respuesta requiere energía y nutrientes. En lugar de destinarse a la deposición de proteína muscular, parte del alimento consumido se redirige hacia sostener procesos inflamatorios y reparación tisular.
Desde el punto de vista fisiológico, esto significa menor eficiencia de utilización de nutrientes.
Diversos estudios en sistemas comerciales han documentado reducciones de entre 30 y 80 gramos por día en animales afectados, dependiendo del nivel de desafío y la presencia de coinfecciones. Puede parecer poco en términos diarios, pero acumulado durante un ciclo de engorde representa varios kilos menos al final del periodo.
Además, la tos crónica y la incomodidad respiratoria pueden reducir el consumo voluntario de alimento, especialmente en fases tempranas de transición y crecimiento. Menor consumo efectivo se traduce en menor crecimiento potencial.
El resultado práctico es claro:
- Disminución de la GMD
- Mayor variabilidad entre animales
- Incremento en días a mercado
Y cada día adicional implica costos fijos que continúan acumulándose: alimento, espacio, energía, mano de obra y capital inmovilizado.
En sistemas donde los márgenes son ajustados y el alimento representa la mayor proporción del costo de producción, una reducción sostenida de 50 gramos diarios puede marcar la diferencia entre un lote rentable y uno apenas aceptable.
Mycoplasma no necesita generar mortalidad elevada para afectar seriamente el desempeño. Le basta con disminuir silenciosamente la eficiencia metabólica del cerdo.
Porque cuando el pulmón pierde capacidad funcional, la GMD inevitablemente también la pierde. Cada semana con inflamación pulmonar activa representa eficiencia metabólica reducida. Y cuando el pulmón no funciona al máximo, la productividad tampoco lo hace.
4. Conversión alimenticia: el costo silencioso de la inflamación crónica
Si la Ganancia Media Diaria refleja velocidad de crecimiento, la Conversión Alimenticia (CA) refleja eficiencia. Y en un sistema donde el alimento puede representar entre 60 y 70% del costo total de producción, pequeñas variaciones en este indicador tienen un impacto económico inmediato.
La infección por Mycoplasma hyopneumoniae compromete la eficiencia alimenticia a través de varios mecanismos fisiológicos y metabólicos. El primero es la reducción en la capacidad respiratoria efectiva. Un pulmón parcialmente consolidado limita la oxigenación adecuada de los tejidos, afectando procesos metabólicos clave relacionados con la síntesis proteica y el crecimiento muscular.
El segundo mecanismo es la inflamación crónica.
Sostener una respuesta inmune activa requiere energía. Células inflamatorias, mediadores químicos y procesos de reparación tisular consumen nutrientes que, en condiciones ideales, deberían destinarse a la deposición de tejido magro. Esta redistribución energética reduce la eficiencia con la que el alimento se transforma en carne.
Desde el punto de vista productivo, esto se traduce en un deterioro progresivo de la conversión alimenticia. Estudios de campo han reportado incrementos de 0.1 a 0.3 puntos en la CA en lotes con presencia activa de Mycoplasma, especialmente cuando coexisten otros agentes respiratorios.
Puede parecer una variación pequeña, pero el impacto es considerable.
Por ejemplo, en un sistema donde la conversión esperada es 2.60 y se eleva a 2.80, el consumo total de alimento por cerdo aumenta significativamente para alcanzar el mismo peso final. Si consideramos el costo actual del alimento, ese diferencial representa varios dólares adicionales por animal.
Multiplicado por miles de cerdos por ciclo, el efecto acumulado es contundente.
Además, una peor conversión alimenticia suele asociarse con mayor variabilidad entre animales, lo que complica la programación de ventas y la gestión de espacio. Lotes más heterogéneos implican más días de ocupación y menor rotación de instalaciones.
Lo más preocupante es que muchas veces este deterioro se normaliza. Se atribuye a variaciones en la dieta, cambios climáticos o ajustes genéticos, cuando en realidad el origen puede estar en una inflamación respiratoria crónica subestimada.
La conversión alimenticia no solo mide cuánto come un cerdo para crecer. Mide qué tan sano está su sistema. Y cuando el pulmón no funciona al máximo, el comedero tampoco.
5. El verdadero costo económico de “normalizar” la tos crónica
En muchas granjas comerciales, la tos intermitente se convierte en parte del paisaje. Se escucha en transición o en engorde y, mientras la mortalidad no aumente dramáticamente, se asume como algo “manejable”. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad puede estar circulando Mycoplasma hyopneumoniae, afectando silenciosamente los resultados financieros del sistema.
El problema no es solo sanitario. Es acumulativo.
Cuando la Ganancia Media Diaria disminuye y la Conversión Alimenticia empeora, el impacto no se limita a un indicador aislado. Se traduce en más kilos de alimento por cerdo, más días de ocupación de las instalaciones y menor rotación de capital.
Supongamos un escenario conservador:
- 50 gramos menos de GMD
- 0.2 puntos adicionales en conversión alimenticia
- 7 días extra para alcanzar peso de mercado
Cada uno de estos factores tiene un costo directo. Más alimento consumido, más energía utilizada en ventilación y manejo, más mano de obra, más tiempo de ocupación del corral.
A esto se suman gastos indirectos como tratamientos antimicrobianos, refuerzos terapéuticos y mayor presión sobre el personal.
Si el margen neto por cerdo es ajustado, una pérdida de 3 a 5 dólares por animal puede representar la diferencia entre rentabilidad y estancamiento. En una granja que comercializa miles de cerdos por ciclo, esa cifra se convierte rápidamente en decenas de miles de dólares al año.
Pero hay otro elemento que suele pasarse por alto: la variabilidad.
Lotes con desafío respiratorio crónico presentan mayor dispersión de pesos al final del ciclo. Esto complica la programación de envíos, incrementa el número de cerdos rezagados y reduce la eficiencia logística. El sistema se vuelve menos predecible y más difícil de gestionar.
Normalizar la tos crónica implica aceptar un nivel constante de ineficiencia.
Y en un entorno de mercados volátiles, costos de alimento elevados y márgenes cada vez más estrechos, no hay espacio para ineficiencias sostenidas.
Mycoplasma no necesita provocar crisis para afectar seriamente la economía de la granja. Le basta con mantenerse activo, generando pequeñas desviaciones productivas que, sumadas en el tiempo, erosionan la utilidad.
Lo que parece un problema menor en el corral puede ser una fuga significativa en el estado de resultados.
6. Factores que perpetúan el problema en granjas comerciales
Controlar Mycoplasma hyopneumoniae no depende únicamente de aplicar tratamientos o implementar medidas aisladas. En muchas granjas, el verdadero desafío radica en las condiciones estructurales y de manejo que favorecen su persistencia.
Uno de los factores más relevantes es el sistema de flujo productivo. Las granjas con manejo continuo, donde conviven animales de distintas edades dentro de la misma nave o complejo, facilitan la transmisión horizontal constante. Sin un esquema estricto de “todo dentro – todo fuera”, el agente encuentra siempre hospedadores susceptibles y la infección se perpetúa de lote en lote.
La mezcla de edades y el reagrupamiento frecuente de animales incrementan el estrés y favorecen la diseminación respiratoria. El estrés inmunosupresor asociado a cambios de corral, densidades elevadas o jerarquías sociales inestables crea un entorno ideal para que el patógeno se mantenga activo.
Otro elemento crítico es la ventilación.
Ambientes con deficiente renovación de aire, acumulación de gases como amoníaco o fluctuaciones térmicas excesivas comprometen la integridad del epitelio respiratorio. Un sistema respiratorio ya desafiado por condiciones ambientales adversas es más susceptible a la colonización y al daño inflamatorio persistente.
La densidad animal también juega un papel determinante. A mayor concentración de cerdos por metro cuadrado, mayor carga bacteriana ambiental y mayor probabilidad de transmisión directa por contacto cercano y aerosoles.
Además, la bioseguridad interna suele subestimarse. El movimiento de personal, equipos y herramientas entre áreas sin protocolos estrictos de limpieza y desinfección contribuye a la diseminación del agente dentro del sistema.
Finalmente, la falta de monitoreo sistemático perpetúa el problema. Cuando no se realizan evaluaciones periódicas de lesiones pulmonares en rastro ni se analizan tendencias de GMD y conversión alimenticia, la enfermedad permanece invisible en los reportes.
Mycoplasma se beneficia de sistemas con pequeñas fallas acumulativas: flujo imperfecto, ventilación inadecuada, alta densidad y ausencia de seguimiento técnico.
No es solo un problema biológico. Es un problema de gestión.
Y mientras las condiciones estructurales no se ajusten estratégicamente, el agente continuará circulando, comprometiendo silenciosamente la eficiencia productiva.
7. Programas de control integral: más allá del tratamiento
El control efectivo de Mycoplasma hyopneumoniae no se logra únicamente con intervenciones terapéuticas puntuales. De hecho, basar la estrategia exclusivamente en tratamientos antimicrobianos suele ser una señal de que el problema ya está afectando el desempeño productivo. El verdadero enfoque debe ser integral y preventivo.
El primer pilar es la bioseguridad externa. Limitar el ingreso del agente o de nuevas cepas implica protocolos estrictos de control de visitantes, transporte, cuarentena de reemplazos y evaluación sanitaria de animales de ingreso. Una reposición mal gestionada puede reactivar desafíos respiratorios incluso en sistemas previamente estables.
El segundo pilar es la bioseguridad interna. Esto incluye flujos definidos de personal, limpieza y desinfección rigurosa entre lotes, manejo adecuado de herramientas y control de movimientos dentro del sitio. Pequeñas fallas operativas pueden facilitar la transmisión entre naves o edades.
El manejo por lotes bajo el esquema “todo dentro – todo fuera” es una herramienta clave. Permite romper parcialmente el ciclo de transmisión, reducir la presión de infección y mejorar la uniformidad de los grupos. Cuando este flujo no se respeta, la circulación del agente se vuelve constante y difícil de controlar.
La ventilación adecuada es otro componente crítico. Sistemas bien ajustados que mantengan niveles óptimos de temperatura, humedad y calidad de aire reducen el estrés respiratorio y fortalecen las defensas naturales del cerdo. El ambiente no elimina Mycoplasma, pero puede disminuir significativamente su impacto clínico.
El monitoreo continuo completa la estrategia. Evaluar lesiones pulmonares en rastro, analizar tendencias de Ganancia Media Diaria y Conversión Alimenticia, y revisar registros de medicación permite detectar desviaciones tempranas. Lo que no se mide no se corrige.
Un programa integral no busca erradicar necesariamente el agente en todos los casos, sino reducir su impacto productivo y mantener estabilidad sanitaria. La meta no es solo disminuir la tos, sino proteger la eficiencia del sistema.
Cuando el control se aborda de manera estructurada y estratégica, Mycoplasma deja de ser una carga silenciosa y pasa a ser un desafío gestionable.
Porque en producción porcina moderna, la salud respiratoria no es un lujo técnico. Es un componente esencial de la rentabilidad.
8. La importancia y eficacia de los programas vacunales en el control de Mycoplasma
En sistemas donde Mycoplasma hyopneumoniae es endémico, la vacunación se ha convertido en una de las herramientas más consistentes dentro de los programas de control respiratorio. No se trata de una solución aislada ni de una estrategia milagrosa, pero sí de un componente técnico que ha demostrado reducir el impacto productivo de la enfermedad.
Es importante comprender que la mayoría de las vacunas disponibles no buscan eliminar completamente la colonización del agente. Su objetivo principal es disminuir la severidad de las lesiones pulmonares y reducir la carga bacteriana en el tracto respiratorio. En términos prácticos, esto se traduce en menor inflamación, mejor integridad pulmonar y mayor estabilidad sanitaria en el lote.
Diversos estudios experimentales y de campo han documentado reducciones significativas en el porcentaje de consolidación pulmonar en rastro en animales vacunados. Menores lesiones implican mejor intercambio gaseoso y, por consecuencia, mejor eficiencia metabólica. Además, en muchos sistemas comerciales se ha observado una recuperación parcial de la Ganancia Media Diaria y mejoras en la Conversión Alimenticia cuando la vacunación forma parte de un programa integral.
Otro beneficio relevante es la reducción en la variabilidad entre animales. Lotes con menor desafío respiratorio tienden a mostrar mayor uniformidad en pesos finales, facilitando la programación de ventas y optimizando la ocupación de instalaciones. La estabilidad productiva es, en sí misma, un valor económico.
Desde el punto de vista estratégico, el momento de aplicación es determinante. La edad de vacunación debe considerar la dinámica de infección en la granja y la posible interferencia de anticuerpos maternales. Un programa bien calendarizado permite que el sistema inmune del lechón esté preparado antes de enfrentar el mayor desafío ambiental en transición o engorde.
También es fundamental entender que la vacunación no reemplaza la bioseguridad ni el manejo adecuado. Funciona mejor cuando se integra dentro de un programa estructurado que incluya flujo correcto, ventilación eficiente y monitoreo constante.
La evidencia acumulada indica que, aunque la vacunación no erradica el agente en la mayoría de los casos, sí reduce significativamente su impacto clínico y productivo. En un contexto donde pequeñas mejoras en eficiencia generan diferencias económicas relevantes, disminuir la severidad de las lesiones pulmonares puede traducirse en resultados medibles en kilos, días y rentabilidad.
Controlar Mycoplasma no es eliminarlo por completo en todos los escenarios. Es minimizar su capacidad de afectar la eficiencia del sistema. Y en ese objetivo, los programas vacunales bien diseñados cumplen un papel técnico estratégico.
9. Medición de resultados: lo que no se mide no se controla
En producción porcina moderna, las decisiones técnicas deben estar respaldadas por datos. Controlar Mycoplasma hyopneumoniae no es solo implementar estrategias; es medir si esas estrategias están generando impacto real en el sistema.
El primer indicador objetivo es la evaluación de lesiones pulmonares en rastro. El scoring pulmonar permite cuantificar el porcentaje de consolidación craneoventral y establecer tendencias a lo largo del tiempo. No se trata de observar un pulmón aislado, sino de analizar muestras representativas por lote y comparar resultados históricos. Una reducción sostenida en el score es evidencia tangible de mejora sanitaria.
El segundo pilar es el análisis productivo.
La Ganancia Media Diaria debe evaluarse por fase y compararse contra estándares internos y metas definidas. Cambios de 30 o 40 gramos pueden parecer modestos, pero cuando coinciden con mejoras en el estado pulmonar, indican recuperación de eficiencia metabólica.
La Conversión Alimenticia es otro indicador crítico. Su seguimiento por lote permite detectar desviaciones tempranas. Si la CA mejora después de implementar ajustes en ventilación, flujo o vacunación, el beneficio económico es directo y cuantificable.
Los días a mercado también deben formar parte del monitoreo. Reducir incluso 5 días por cerdo impacta en rotación de instalaciones y flujo de caja. En sistemas intensivos, la velocidad de rotación es un factor estratégico de rentabilidad.
Además, el registro del uso de antimicrobianos ofrece información complementaria. Disminuciones en tratamientos respiratorios pueden indicar mejor control sanitario y menor presión infecciosa. Esto no solo tiene implicaciones económicas, sino también regulatorias y de percepción de mercado.
La clave está en integrar la información.
No basta con revisar un indicador aislado. Es necesario correlacionar score pulmonar, GMD, CA, días a mercado y consumo de medicamentos. Cuando todos apuntan en la misma dirección, el sistema confirma que la estrategia está funcionando.
Mycoplasma es un enemigo silencioso, pero sus efectos son medibles. La diferencia entre una granja que sospecha y una que gestiona radica en la calidad de sus datos.
Porque en la porcicultura actual, la intuición ya no es suficiente. La rentabilidad se construye con información objetiva y decisiones basadas en evidencia.
Conclusiones
Mycoplasma no es un problema menor, es un drenaje silencioso de rentabilidad.
- Mycoplasma hyopneumoniae rara vez provoca crisis espectaculares, pero su impacto acumulativo sobre la Ganancia Media Diaria, la Conversión Alimenticia y los días a mercado lo convierte en un factor económico relevante. Normalizar la tos crónica o aceptar pequeñas desviaciones productivas es, en realidad, aceptar una pérdida constante de eficiencia. En sistemas con márgenes ajustados, esas pequeñas variaciones se traducen en miles de dólares al año.
- El pulmón es un órgano productivo, no solo sanitario.Cada centímetro de consolidación pulmonar representa capacidad metabólica comprometida. Cuando el intercambio gaseoso disminuye, la energía se redirige hacia la respuesta inflamatoria en lugar de la deposición muscular. La salud respiratoria debe entenderse como una variable directamente ligada al desempeño productivo. Proteger el pulmón es proteger la conversión alimenticia, la velocidad de crecimiento y la estabilidad del lote.
- El control estratégico es una inversión, no un gasto. Bioseguridad, manejo adecuado, monitoreo constante y programas vacunales bien diseñados no deben verse como costos adicionales, sino como herramientas de protección del margen. El verdadero riesgo no es invertir en prevención, sino permitir que Mycoplasma continúe afectando silenciosamente la eficiencia del sistema. En producción porcina moderna, gestionar la salud respiratoria es una decisión empresarial basada en datos y rentabilidad.
Recomendaciones
- Monitorea para gestionar, no para reaccionar. Implementa un sistema periódico de evaluación de lesiones pulmonares en rastro y correlaciónalo con Ganancia Media Diaria, Conversión Alimenticia y días a mercado. Analiza tendencias, no casos aislados, y establece metas internas claras. Detectar a tiempo el impacto de Mycoplasma hyopneumoniae permite actuar estratégicamente antes de que la pérdida económica se consolide.
- Corrige primero el sistema, no solo los síntomas. Optimiza flujo productivo bajo el esquema “todo dentro – todo fuera”, evita mezclas innecesarias de edades y revisa la eficiencia de la ventilación y densidad animal. Un ambiente adecuado reduce el estrés respiratorio y limita la presión de infección. Mejorar estructura y manejo suele generar un retorno económico más sostenido que depender únicamente de tratamientos.
- Diseña prevención basada en la realidad sanitaria de tu granja. Analiza edad de desafío, presión infecciosa y dinámica del hato para estructurar un programa integral que combine bioseguridad, manejo estratégico de reemplazos y vacunación calendarizada. La meta no es eliminar totalmente el agente, sino reducir su impacto productivo. Disminuir la inflamación pulmonar crónica significa recuperar eficiencia en kilos, días y rentabilidad.

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